lunes, 25 de julio de 2011

Las constelaciones: dibujos con estrellas

"¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades o desatarás las ligaduras de Orión?", leemos en el libro de Job, en el Antiguo Testamento, lo que revela que los hebreos conocían las constelaciones o grupos de estrellas elegidas de tal modo que representen ciertas imágenes. También encontramos citas de constelaciones en antiquísimos textos chinos, hindúes, egipcios, griegos, romanos y pueblos americanos como los aztecas o los mayas. Y es que las luces que iluminaban la noche atrajeron siempre la mirada del hombre, quien las vistió con su imaginación creando fantásticas figuras que le ayudaron a guiarse en la inmensidad del cielo.

¿QUÉ SON LAS CONSTELACIONES?
Las constelaciones, llamadas también asterismos, son grupos de estrellas elegidas en forma arbitraria de modo que formen la figura de un hombre (Auriga), mujer (Andrómeda), un ser mitológico (Hércules, Perseo, Centauro), un animal (Osa Mayor, Águila, Perro, Paloma) o un objeto cualquiera (brújula, flecha, triángulo). En realidad, el aspecto que a simple vista presenta la constelación poco o nada tiene que ver con lo que su nombre indica.
En el hemisferio norte o boreal hay casi 4000 estrellas visibles a simple vista y más de 6000 en el hemisferio sur o austral. Ante tan gran número de estrellas es comprensible que hayan tenido que ser agrupadas para poder nombrarlas. Por lo general, se les dieron nombres a las estrellas más brillantes y luego, paulatinamente, se unieron a ellas los astros vecinos, dibujándose líneas para separar y distinguir los grupos establecidos. La imaginación hizo el resto: el hombre "vio" entre esas líneas los dibujos de seres o cosas fantásticas. El observador moderno busca los astros y los reconoce, pero sin duda su fantasía añade las líneas delicadas que dan vida a las constelaciones.


CATÁLOGO DE CONSTELACIONES
Las primeras listas de constelaciones fueron hechas por Eudoxio de Cnido y Aratus de Tarso, en el siglo III a. de C., y con ellas se compuso un tratado que se utilizó 500 años. Ptolomeo, el famoso astrónomo del siglo II de nuestra era, modificó considerablemente la división del cielo: agregó algunas constelaciones, que formó con estrellas sueltas, y modificó otras. Su obra, titulada "Almagesto", despertó gran admiración, y durante muchos siglos se denominó a las constelaciones con el nombre que él les había dado. Naturalmente, los antiguos sólo conocían las constelaciones del hemisferio norte, ya que no habían llegado al ecuador ni a Occidente. Distinguían 48, de las cuales 12 estaban sobre la banda del zodíaco, 21 al norte de ésta y 15 al sur.
Después del descubrimiento de América, del Río de la Plata y del Cabo de Buena Esperanza en el sur de África, los marinos descubrieron más estrellas y, naturalmente, "nacieron" nuevas constelaciones, muchas de las cuales ya conocían los indígenas. Como había ocurrido en la antigüedad, se les dieron nombres surgidos de la fantasía.
Las mismas constelaciones aparecen en mapas celestes trazados por diversos navegantes con nombres distintos. Ello ocurre porque las observaciones habían sido simultáneas, pero en aquella época no existían medios para comunicarse entre los barcos. La tarea de unificar las denominaciones correspondió a los astrónomos.

SURGEN NUEVAS CONSTELACIONES
Algunos astrónomos de las cortes crearon nuevas constelaciones, que dedicaron a sus soberanos. Así, el astrónomo Royer, en honor de Luis XIV, rey de Francia, formó el Cetro y la Mano de la Justicia, y reemplazó la Mosca por el Lirio; Halley formó, con nueve estrellas que sacó del Navío, la constelación el Roble de Carlos II, rey de Inglaterra.
Astrónomos cristianos intentaron cambiar las designaciones paganas de las constelaciones reemplazándolas por nombres bíblicos. El venerable Beda, monje e historiador inglés del siglo VIII, sustituyó los nombres profanos de los 12 signos del zodíaco por los nombres de los 12 apóstoles. Así, en un mapa se encuentra que Aries ha sido reemplazado por San Pedro, Hércules por los Tres Reyes Magos, y Tauro por San Andrés. Sin embargo, esta nomenclatura no logró imponerse, pues la anterior era más popular.
El astrónomo inglés Edmund Halley (1656-1742), que entre otros descubrimientos señaló la periodicidad del cometa que lleva su nombre, agregó la Paloma, el Roble de Carlos II, el Corazón de Carlos II, la Grulla, el Fénix, el Pavo Real, etc.
La lista de constelaciones no es, pues, definitiva. La imaginación de los hombres seguirá dibujando con estrellas en el ancho firmamento.

4 comentarios:

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

La única estrella que creo que soy capaz de localizar, y con dificultades, es la estrella Polar, que señala el Norte y es la cola de la Osa Menor. Desgraciadamente para el hombre de ciudad mas inclinado a mirar el asfalto que el cielo las estrellas son unas grandes desconocidas. Ahora, en verano, es buen momento para echar una mirada al firmamento. Aunque no se logren identificar constelaciones, ver en el campo un firmamento iluminado es un espectáculo precioso. Un abrazo.

Noelia dijo...

dlt, es una pena que en las ciudades, tan iluminadas por las farolas, sea casi imposible ver las estrellas. Así luego vas al campo, lejos de todo, miras al cielo y piensas "¿tantas hay?".

Un abrazo ;)

Sara dijo...

Coincido plenamente con Noelia. Es una lástima que en las grandes ciudades no se logre apreciar lo bello del cielo! A la vez, hay muchos hoteles 4 estrellas en argentina, también 5 por supuesto, que cuentan con miradores especiales y se ven realmente bien las estrellas. Saludos!

noe5 dijo...

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