domingo, 3 de abril de 2011

Da Vinci o Miguel Ángel: ¿quién es mejor?

Hace cinco siglos, en la capital cultural del Renacimiento, Florencia, se celebraba una competencia única para establecer quién era el mejor artista del mundo, y los candidatos no podían ser de más altura: Leonardo da Vinci y Miguel Ángel Buonarroti.
Un día primaveral de 1504, un hijo pródigo florentino, Da Vinci, acudió a una importante reunión.
La cita es con uno de los jóvenes más ambiciosos de la República: Nicolás Maquiavelo, quien más tarde se hizo famoso con su tratado político El Príncipe, pero que en ese momento apenas estaba aprendiendo su particular arte.
"Lo que pasó ese día es que Leonardo y Maquiavelo firmaron un acuerdo. Leonardo había estado trabajando durante meses en una gran obra: La Batalla de Anghiari. La república florentina le había comisionado que pintara una batalla en el Gran Salón del Ayuntamiento, que era el nuevo y enorme espacio para las reuniones del órgano ciudadano", cuenta el crítico de arte Jonathan Jones.
Ser elegido para algo de esta categoría era un gran honor. Pero, en este caso, la honra era recíproca.
"Leonardo ya tenía un poco más de 50 años de edad, ya había pintado La Última Cena, en Milán -de hecho, había trabajado durante años en esa ciudad pero la inestabilidad política lo había obligado a volver a Florencia-, y los florentinos querían su propia 'Última Cena', su propia obra maestra hecha por Leonardo da Vinci", señala Jones.

EL PROBLEMA CON EL GENIO
Pero la ciudad se estaba impacientando. Había pasado más de un año desde que se le había encargado la producción de esta grandiosa pieza de arte público, inspirada en una de las más famosas victorias militares florentinas, y el mural aún no estaba listo. Ni siquiera un boceto.
Y eso que los líderes de Florencia habían hecho todo lo necesario para asegurarse de que Da Vinci tuviera lo que necesitaba para hacer su trabajo.
"Le habían dado un lugar para vivir y trabajar en el claustro del monasterio de Santa Maria Novella, y él se asentó ahí y empezó a hacer lo que le gustaba hacer, que era investigación.
No era que hubiera dejado a un lado su tarea: exploraba la batalla indicada, pero eso le daba una buena excusa para estudiar también el movimiento de los caballos y hacer dibujos, por ejemplo. Y de paso estudiaba a las aves, matemáticas, y trabajaba no sólo en la Mona Lisa sino también en versiones de diferentes composiciones con la Madonna, Jesús y Juan Bautista", explica Jones.
Da Vinci era el erudito renacentista por excelencia. Poseía una enorme e ilimitada curiosidad; una imaginación extraordinaria. No sólo era un artista, era también científico, escultor, inventor, ingeniero, cartógrafo.
La Batalla de Anghiari era importante, por supuesto, pero igual lo era todo lo demás.
La misión de Maquiavelo ese día, en el Palazzo Vecchio, era asegurarse de que en éste caso Da Vinci terminara su trabajo, así que preparó un nuevo contrato que decía:
"El anteriormente mencionado señor magnífico... decidió que Leonardo da Vinci tiene que haber terminado completamente dicha obra y debe haberla perfeccionado para el final del próximo mes de febrero... sin excusas, discusiones o retrasos; y Leonardo recibirá en pago cada mes 15 florines en oro".

DOS MAGNÍFICOS ENFRENTADOS
A pesar del nuevo acuerdo, Da Vinci continuó trabajando como lo estaba haciendo. Pero poco tiempo después se dio un momento fundamental en la historia del arte.
"Diez días más tarde de la firma de ese contrato, otra obra pública colosal apareció en las calles de Florencia y lentamente se fue desplazando hacia el Palazzo Vecchio, para instalarse a sus puertas. Se trataba de la estatua del David de Miguel Ángel".
Esa enorme estatua de David desnudo, el joven héroe enfrentándose a un Goliat invisible fue un éxito inmediato: un símbolo para los florentinos de su valiente República.
Con 23 años menos que Da Vinci, Miguel Ángel Buonarotti, todavía era relativamente joven. Cuando Da Vinci dejó Florencia para irse a Milán, Miguel Ángel era un niño y había crecido pensando que él era el artista más destacado de la ciudad. Pero Da Vinci había retornado.
"Fue toda una conmoción para Miguel Ángel. La gran mayoría de las primeras biografías los describían como enemigos", explica Jones, autor del libro Las batallas perdidas: Leonardo, Miguel Ángel y el duelo artístico que definió el Renacimiento.
Uno de los recuentos anónimos describe un enfrentamiento muy público que ocurrió cuando Da Vinci estaba caminando cerca del Palazzo Spini.
"Había un grupo de caballeros reunidos debatiendo un pasaje de la poesía de Dante. Llamaron a Leonardo, para pedirle que se lo explicara. Y dio la casualidad de que Miguel Ángel también pasó por ahí y uno de los caballeros lo llamó. Y Leonardo dijo: 'Miguel Ángel se lo explicará'. A Miguel Ángel le pareció que se estaba burlando de él y respondió enojado: 'Acláraselo usted, que diseñó un caballo para fundirlo en bronce y, al no poder hacerlo, tuvo que abandonarlo, cubriéndose de vergüenza'. Habiendo dicho eso, dio la espalda y se fue. Leonardo se quedó ahí, rojo de la ira".
Su rivalidad iba a tornarse aún más pública ese verano de 1504.



LA HORA DE LA VERDAD
"Ese verano Miguel Ángel estaba en conversaciones con el jefe de la República y al final terminó trabajando en su propia pintura de una batalla. Me imagino que pensaron que eso asustaría a Leonardo y lo obligaría a terminar su obra más rápido, o que si Leonardo no terminaba, al menos tendrían algo. Pero si uno tiene en cuenta cuán obsesionados eran con las competencias, y que la comparación era parte de esa cultura, probablemente pensaron que así tendrían las dos y la gente iba a poder juzgar y decidir quién era el mejor", reflexiona Jones.
Todo ese otoño y ese invierno, mientras Da Vinci laboriosamente hacía un inmenso dibujo de la Batalla de Anghiari, con su furioso enredo de caballos y jinetes batallando, los registros de pagos muestran que había obreros ocupándose de pegar una enorme hoja de papel para que Miguel Ángel empezara a trabajar en su pintura rival, de soldados que habían estado bañándose en el Río Arno, vistiéndose a prisa al escuchar la alarma de batalla.
Finalmente, en el verano de 1505, dos años después del encargo, Da Vinci estaba listo para empezar a pintar su Batalla de Anghiari en la pared del Gran Salón del Ayuntamiento. Pero, como él mismo registra, no con mucha suerte.
"6 de junio, 1505, viernes, a la décimo tercera hora, empecé a pintar en el Palacio. En el preciso momento en el que tomé mi pincel, el clima se deterioró y la campana sonó, llamando a los hombres a deliberar. El bosquejo se rasgó, una jarra de agua se rompió y el agua se regó. Y de repente, empezó a llover con fuerza hasta la noche", escribe Da Vinci.
A pesar del mal augurio, Da Vinci continuó su trabajo pero cada vez más frustrado por no ser capaz de lograr la consistencia correcta de pintura para el gigante fresco.
Para el año siguiente, 1506, tanto él como Miguel Ángel habían virtualmente abandonado su trabajo y estaban concentrados en otros proyectos.
"Lo que pasó al final es que estos dos gigantes bosquejos terminaron colgados, uno al lado del otro. Según cuenta el escultor, grabador y escritor florentino Benvenuto Cellini en su autobiografía, mientras estuvieron ahí, esas obras inconclusas fueron la escuela del mundo: todos los artistas iban a verlas".
Las pinturas sin terminar de Miguel Ángel y Da Vinci estuvieron juntas en el mismo salón por casi una década. Pero en 1512, cuenta la historia, un rival celoso cortó la de Miguel Ángel en pedazos.
Más tarde, en ese siglo, el Gran Salón del Ayuntamiento fue remodelado y durante la transformación se perdieron muchas obras, incluida la Batalla de Anghiari de Leonardo da Vinci.

Fuente: Louise Hidalgo - BBC

15 comentarios:

Katy dijo...

Hola Noelia. las copmparacioones son odiosas. Ambos tenían tanto talento que no ademiten comparación. Leonardo esra polifacético y geniañ, y Miguel Ángel escultor y pintor. Cada cual tiene sus "fans".
Un beos y feliz semana

Noelia dijo...

Tienes razón Katy. Aunque sin esa rivalidad y ese afán de ser mejor que el otro, quizá hoy no podríamos disfrutar de tantas geniales obras de arte.

Un beso :-*

C.G. Aparicio dijo...

Es cierto que las comparaciones son odiosas, cada uno expresa el arte de una manera diferente, pero se deben tener varias cosas en consideración: Da Vinci era un genio, no sólo en las artes plásticas, sino en muchos más campos, que le hicieron merecedor de la gloria que aún sigue conservando. Miguel Ángel se movió en un ámbito más reducido y, además, muchos son los que han afirmado que su "magna obra" la Capilla Sixtina, realmente fue hecha, en su mayor parte, por gente de su taller, aunque el resultado final se le atribuyó a él, lo que no niega su enorme capacidad, tanto en la pintura como en la escultura que bien demostró en otras muchas obras.
¿Cuál es mejor?... Para gustos, los colores..., :D

Un saludo!

Dynara dijo...

Vaya, me ha parecido muy interesante tu entrada. Menuda rivalidad tenían estos dos genios que aunque rivales eran dos genios en cada uno de sus campos. Para mi no hay ganador o perdedor. Los dos se merecen por meritos estar entre los artistas mas influyentes de toda la historia.
Un saludo!

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Muy interesante la historia del duelo entre estos dos genios. Y no los voy a comparar. No creo que sea necesario poner la obra de cada uno en un platillo para ver de qué lado se inclina la balanza como si la genialidad fuera una magnitud que se pudiera medir. Un saludo, Noelia.

Antonio dijo...

me inclino por miguel angel y su perfeccion, comparto que leonardo fue polifacetico pero segun mi parecer no alcanzo la perfeccion como miguel angel.

un abrazo
;)

Noelia dijo...

¿Os imagináis qué hubiera pasado si, en vez de rivalizar, estos dos genios se hubiesen unido para crear una misma obra?

Gracias por vuestros comentarios y feliz semana.

Un beso :-*

Chouan dijo...

Los seguidores de Da Vinci llamaban despectivamente a Miguel Angel "el picapedrero". Ambos fueron dos genios del Renacimiento y como hombres de aquel tiempo destacaron en numerosas materias: ¿Quien era mejor? imposible saberlo y aventurado tomar partido: los dos eran geniales.

Salud y Amistad

Noelia dijo...

Chouan, pues vaya esculturas que hacía "el picapedrero", jeje. Precisamente en la escultura es donde, según dicen las malas lenguas de la época, "flojeaba" Leonardo. Lástima que no quede ninguna obra escultórica suya para comprobarlo, aunque como bien dices, sería aventurado tomar partido por uno de los dos.

Un abrazo ;)

Julia dijo...

Estupendo post, me ha encantado!!.
La rivalidad entre artistas, incluye el ánimo de superación. Para mi particularmente ambos son genios y jamás les compararía.
Un abrazo

Noelia dijo...

Julia, el Renacimiento no habría sido igual sin ellos dos.

Un abrazo ;)

Lorenzo/Fotos Antiguas de Mallorca dijo...

Me gusta su blog. De una temática que toca de todo un poco con lo que ya tengo lectura para los proximos dias.
Ya tiene un nuevo seguidor, y si le apetece, la invito cordialmente a visitar el mio.
Saludos y buen fin de semana.

Noelia dijo...

Lorenzo, me alegra que te guste mi blog, y por supuesto acepto la invitación.

Bienvenido :)

Diana E. martin herrero dijo...

Que tema tan interesante. Leonardo y Miguel Angel. Los dos grandes artistas.
Miguel Angel se centró en las artes plásticas (aunque también era poeta) para expresar todo su mundo emocional que era muy rico y, todo hay que decirlo, bastante exaltado.
Leonardo tenía una naturaleza más serena, era un observador, contemplativo y científico. Lo suyo era la prosa, la descripción y nos legó miles de páginas llenas de ciencia y belleza. Su producción artística es el reflejo de esa búsqueda de la verdad y la realidad de las cosas. Es corta, pero magnífica.
Son dos estilos diferentes.
Sí, se llevaban mal. Leonardo se sentía inseguro, conoció a Miguel Angel en un momento muy complicado de su vida y Miguel Angel tenía envidia y celos de Leonardo. Y nunca se ocupó de intentar entenderlo. Bueno, así son las cosas. Eran humanos.
Un saludo a todos.

Henry Acosta dijo...

Hola amigos... que un tema interesante, ambos furon unos genios, y es verdad, las comparaciones son odiosas... Leonardo fue muy ingenioso e inventivo, ademas de un pintor admirable, pero debemos resaltar que no se dedico de lleno al arte en si.
Por otro lado Miguel Angel en si mismo es todo arte, Pintor, Escultor, Arquitecto, Poeta, y tiene muchas obras que acreditan su talento en esas ramas, Ambos tenian estilos distintos y enfocaban el arte de manera distinta,
Pero si van a la realidad, y desean compararlos como pintores, solo analicen la cantidad de obras de ambos y su destresa y fama alcansada con cada una de ellas por su puesto analisando la tecnica y el enfoque.
En cuanto a la escultura. No hay comparacion Leonardo no fue escultor. y lo mas cercano a la escultura es el proyecto de un caballo gigante para ser hecho en bronce..
Por el lado de Miguel Angel pues, no hay por donde empezar ya que tiene muchas obras geniales...
Creo finalmente que la aportacion de Leonardo al arte es estupenda. Pero lo que hizo Miguel Angel en el Arte en todo sentido es mas que impresionante. llevando esa misma sensacion al ver sus obras.

:)) w-) :-j :D ;) :p :_( :) :( :X =(( :-o :-/ :-* :| :-T :] x( o% b-( :-L @X =)) :-? :-h I-)

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