lunes, 27 de diciembre de 2010

Anecdotario: Por qué se regala algo


Durante los últimos años de su vida, Colette, la novelista francesa, vivió semi-inválida, recostada en su cama. La admiración general había hecho que se le diera un apartamento en el histórico Palais Royal, en París. Allí podía ser visitada, rodeada de sus gatos, coquetamente arreglada -ojos y labios pintados, el pelo encrespado con un vivo color rojizo-, como si estuviera lista para salir.

A este retiro, según contaba él mismo, llegó una tarde el novelista norteamericano Truman Capote, entonces muy joven. Durante la conversación, la escritora le mostró la colección de pisapapeles antiguos de cristal, que adornaban el cuarto y tenía al alcance de la mano.

De entre las valiosas piezas levantó una, de Baccarat, que mostraba en su centro, como aprisionada en la transparencia, una espléndida rosa blanca. Era el pisapapeles que más quería.

Cuando terminó la visita -que fue corta, pero que sirvió para acercar los espíritus de los dos creadores, sin importar la diferencia de edades-, ella volvió a levantar aquella rara pieza y se la regaló.

- ¡Pero no! -la rechazó él-. ¡Si usted la quiere tanto!

- Por eso mismo, amigo mío -le contestó Colette-. No tiene sentido regalar algo a menos que uno mismo lo quiera.

10 comentarios:

Nela dijo...

Cierto, no hay nada mejor que regalar algo que a nosotros nos gustaría tener.
Besos
Nela

Katy dijo...

Este espíritu por desgracia ya no prevalece. Se regala a gusto del consumidor. Ni hay el factor sorpresa, y lo que no ,me gusta lo cambio. Colette tenía razón.
Un beso y feliz año 2011

Noelia dijo...

Nela, a lo mejor si todos hiciéramos eso Papá Noel no se equivocaría tanto en estas fechas, jeje.

Un beso y Feliz Año ;)

Noelia dijo...

Katy, tienes razón, se ha perdido el sentido de regalar algo. Yo siempre he pensado que los mejores regalos no se compran con dinero. Por ejemplo un dibujo hecho por mi hijo no lo cambio por nada.

Feliz Año, guapa ;)

La Dame Masquée dijo...

Qué encanto de mujer, madame. Igual que sus obras.
Pero cuanta razón tiene! Eso es lo que verdaderamente dio valor al pisapapeles.

Buenas noches

Bisous

Noelia dijo...

El valor sentimental es mayor que el económico, sin duda.

Un beso :-*

Mandalas, Espacio Abierto dijo...

Hola Noelia

Qué bonita historia, no la conocía. Colette tenía toda la razón del mundo.

Feliz Año Nuevo, guapa.

Besotes.

Noelia dijo...

Feliz Año para ti también, Mandala.

Un besote :-*

Dynara dijo...

¡Cuanta razon tenia Colette! ^_^ Muchos tendrían que aprender de ella. Por cierto, me esta gustando mucho tu blog. Hacia tiempo que no encontraba uno tan completo.
Te sigo.


http://runamagica.blogspot.com/

Noelia dijo...

Dynara, muchas gracias por tu comentario, y bienvenida a mi humilde blog.
Nos seguimos :)

Un abrazo ;)

:)) w-) :-j :D ;) :p :_( :) :( :X =(( :-o :-/ :-* :| :-T :] x( o% b-( :-L @X =)) :-? :-h I-)

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