Almacrius

jueves, 22 de julio de 2010

Curiosa historia de algunos oficios

¿Existieron oficios en la antigüedad? La respuesta es afirmativa si consideramos que desde remotísimos tiempos el hombre fue cazador, pescador, pastor y agricultor. La caza exigía resistencia para las largas jornadas de marcha tras la posible presa, y fuerza para abatirla (de ahí que esta tarea la realizaran los jóvenes del clan familiar o de la tribu). La pesca, en cambio, no demandaba fuerza, sino paciencia y experiencia.
Al convertirse en sedentario, nuestro remoto antepasado comenzó a cultivar la tierra y a cuidar algunos animales que le eran útiles: cabras, cerdos, vacas, bueyes y ovejas. Pero también realizó otras tareas, que luego pasarían a integrar la lista de los oficios.

HABÍA QUE HACER CASAS, MUEBLES Y VESTIDOS
El hombre primitivo se las ingenió para construir su casa, muy precaria al principio. Pero los descendientes de ese habilidoso hombre prehistórico (los albañiles) construyeron, milenios después, grandes palacios, enormes monumentos y fastuosos templos en Nínive, Egipto, Babilonia o la India.
Pero esos palacios o templos tenían muebles, lujosos muchos de ellos, que eran obra de carpinteros expertos, herederos de aquellos prehistóricos abuelos que cortaban árboles para fabricar canoas, mesas, flechas, etc. Pero también los hombres, las mujeres y los niños de los tiempos inmemoriales cubrían sus cuerpos con ropa. ¿Y quiénes, sino ellos mismos, las habían fabricado? Y así era, porque el arte de hilar, tejer y teñir fue practicado por los antiguos.
Ellos inventaron la rueca, el huso y el telar, y para dar el color púrpura a las telas -arte en el que los fenicios destacaron- utilizaron a ciertos moluscos que segregan una pequeña cantidad de tinta amarillenta que al contacto con el aire, se vuelve verde y luego se cambia en rojo violáceo o en violáceo.

¿Y LAS VASIJAS, LAS ÁNFORAS Y LAS JOYAS?
Un día, el hombre dejó de beber uniendo sus dos manos o usando una concha de molusco como escudilla. Desde ese día comenzó a trabajar el barro cocido y a fabricar no sólo los cacharros que necesitaba, sino también figuras humanas como amuletos o ídolos. Luego vendría la cerámica, pero lo cierto es que la alfarería es un arte cuyo origen se pierde en las viejas edades.
De viejas edades también son las joyas de oro y plata, porque ambos metales -especialmente el oro- fueron los primeros que trabajó el hombre convirtiéndose en orfebre, como lo demuestran las piezas de singular belleza que han llegado hasta nuestro tiempo y que se exhiben en los museos.
Pero también hubo artesanos del hierro, del bronce y del acero. Y hubo épocas -como la de la Roma conquistadora- en que el oficio de herrero cobró notable impulso. Siglos más tarde despertarían admiración las obras realizadas por los herreros en las iglesias y los palacios, porque esos ornamentales herrajes eran, en realidad, auténticas obras de arte.
Gracias la trabajo de los metales surgieron varios oficios, entre ellos el de los plateros, cerrajeros, herreros, amoladores (que hacen corte o punta a las armas e instrumentos) y herradores de caballos.

DE LA CORTEZA DE UN ÁRBOL AL ZAPATO
Un día también el hombre comenzó a calzar sus pies. Lógicamente la primera cubierta que le puso fue una especie de sandalia, no precisamente de suela, sino de corteza fresca de un árbol, asegurada en el tobillo con una rama tierna, deshojada. Luego, mucho después, se emplearía el cuero y vendrían las genuinas sandalias, las botas, los zapatos... Pero eso sería cuando el oficio de zapatero comenzara a tener vigencia.
Muchos de estos zapateros, que sabían fabricar zapatos de cuero curtido a los que adornaban con piedras preciosas y hasta con clavos de oro, se convirtieron en excelentes curtidores, sobre todo los españoles del sur de España y de Barcelona, que aprendieron del invasor árabe el secreto de aderezar el cuero.
Fue tanta la importancia que adquirieron los zapateros, que formaron cofradías, aunque algunos (los veteranos) se agruparon como maestros y oficiales, separados de los aprendices y de los remendones. Y hubo zapateros que adquirieron renombre universal, aunque por otros motivos. Por ejemplo, el Papa Urbano IV fue zapatero en su juventud, como lo fue el creador de la secta de los cuáqueros, Jorge Fox, y Hans Sachs, el poeta y cuentista alemán, quien llegó a ser uno de los maestros cantores que evocó Wagner.

EL PANADERO, EL COCINERO Y EL CARNICERO
El pan comenzó a fabricarlo el hombre (o la mujer) en el seno del hogar. Y así fue por muchos siglos. Pero un día esa tarea la empezaron a realizar unas personas para vender a otras las piezas que salían de su horno, tipo de negocio que tuvo su origen en Grecia.
Roma, posteriormente, tuvo gran cantidad de panaderías públicas, pero en sus comienzos éstas eran atendidas por griegos. Lo cierto es que el oficio de panadero fue uno de los más valorados, y muchos emperadores romanos liberaron a los panaderos de ciertas obligaciones por considerar que ese gremio era útil al Estado.
El de cocinero es también un oficio muy antiguo, y no hubo jefe, jerarca, señor principal o monarca que no haya tenido uno o varios cocineros para la preparación de sus platos preferidos o para que aderezaran los manjares más exquisitos para sus invitados (recuérdese que el rey Salomón tenía una docena de cocineros).
El oficio de carnicero también es de data antigua y tuvo su origen en Atenas. Además, fue uno de los pocos que no iniciaron los esclavos, sino que lo desempeñaron hombres libres.
En Roma hubo lugares especiales para la venta de carne vacuna, ovina y porcina, pero los carniceros que gozaban de mayor predilección eran los que vendían carne de cerdo, manjar predilecto de los romanos.
Este gremio fue poderoso en diversas épocas, especialmente entre los siglos XIV y XV en Francia, porque simultáneamente se dedicaban a la cría de ganado y lograron formar una organización cuya presidencia era hereditaria.

OTROS OFICIOS DE DATA ANTIGUA
El barbero existe desde tiempo inmemorial, pues ya figuraba en los más antiguos relieves egipcios. Además, Homero y Juvenal lo mencionan.
En la Edad Media había barberos que, a la vez, eran cirujanos, pues no sólo rasuraban, sino que practicaban sangrías con sanguijuelas o bisturíes, aplicaban ventosas y extraían muelas.
Muchos, muchísimos oficios más tienen singulares orígenes, como el de los cardadores de paños, de los sastres, de los bordadores, de los merceros, de los jardineros, de los toneleros y tantos otros.
Muchas veces, algunos de esos trabajadores tuvieron que agruparse en asociaciones independientes (ya avanzada la Edad Media), formando cofradías y luego gremios, para luchar contra los señores feudales que pretendían empobrecerlos o la realeza, que les negaba los legítimos derechos que tenían.

2 comentarios:

Katy dijo...

Hola Noelia estoy de vacaciones pero he pasado a dejarte mi abrazo veraniego. Que sigas disfrutando del verano. Me encanta esto de los oficios, lo malo es que no es positivo hacer a nadie indispensable :)
Besos

Noelia dijo...

Qué envidia, Katy, de vacaciones, jajaja. Gracias por acordarte de mí, ¡feliz verano!!!! :))

Besotes grandotes :-*

:)) w-) :-j :D ;) :p :_( :) :( :X =(( :-o :-/ :-* :| :-T :] x( o% b-( :-L @X =)) :-? :-h I-)

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