domingo, 4 de abril de 2010

La manzana: una fruta con tradición

Hay plantas que parecen estar predestinadas a ser protagonistas, o al menos figuras destacadas de episodios legendarios o históricos de gran trascendencia. Tal cosa ocurre con la manzana, fruto del manzano, hermoso árbol que crece en las regiones templadas del globo y puede vivir en zonas frías, pues soporta temperaturas de 30 grados bajo cero.

LA MANZANA EN LA MITOLOGÍA Y EN LA RELIGIÓN
La tradición popular (en realidad, la Biblia no lo dice) da a la manzana una gran importancia en los orígenes de la humanidad. Es por medio de la manzana que Eva transmite a Adán la tentación que a ella misma le había transmitido la insidiosa serpiente del Paraíso; claro que el incidente no termina bien, ya que ambos son expulsados de aquel lugar de delicias; pero es igualmente claro que no fue de la manzana la culpa, sino de quienes no supieron resistirla.

Más tarde, pero en tiempos aún mitológicos, vuelve la manzana a intervenir en hechos que perduran. Me refiero a aquel curioso incidente en que el príncipe Paris debió decidir, entre tres diosas, cuál era la más bella y recibió para ello, de otra pérfida diosa, una manzana con la siguiente inscripción: "A la más hermosa". Paris, después de mucho pensar, se la entregó a Venus; puede que su fallo haya sido justo, pero tal vez por eso mismo irritó a las otras dos bellezas, que fueron desde entonces enemigas declaradas del imprudente príncipe. Por eso ésa se llamó "la manzana de la discordia".

LA MANZANA Y LA PUNTERÍA DE UN GUERRERO
De más favorables resultados es el incidente que protagonizó Guillermo Tell, patriota suizo. Sabido es que puesto en el trance, por un gobernador déspota, de tener que tirar una flecha sobre una manzana colocada en la cabeza de su hijo, sacó de su aljaba dos flechas: una la puso en el arco y la otra en su cintura. Como acertó con la primera, dando en pleno centro de la manzana sin el menor peligro para su hijo (quien confiado también en la gran pericia y, sobre todo, en el gran carácter de su padre había aceptado serenamente correr tanto riesgo), el déspota que había dispuesto la terrible prueba preguntó:
- ¿Para qué sacaste dos flechas si estabas seguro de acertar con la primera?
A lo que Guillermo Tell, con la sencilla arrogancia de los hombres verdaderamente libres respondió:
- De haber fallado, la segunda flecha hubiera dado en tu corazón.
Con hombres de tal temple, lógicamente la libertad del pequeño país alpino se conquistó. Y hubo una manzana de por medio.
El último incidente de esta "historia de la manzana" va más allá, pues reserva para el hermoso fruto un papel verdaderamente decisivo. A diferencia de los anteriores, en los cuales la manzana era poco más que un objeto traído y llevado; ofrecido como tentación; como desencadenante de intrigas o como blanco de un buen arquero, ahora es la manzana quien toma la iniciativa y determina la acción.

UNA MANZANA QUE CAE Y UNA LEY QUE SE DESCUBRE
Estaba un día Isaac Newton -científico genial- descansando y meditando en el jardín de su casa y vio cómo una manzana se desprendía del árbol, cayendo al suelo. El hecho era insignificante; incontables manzanas, incontables frutos de todas clases, habrán caído y seguirán cayendo, cuando están maduros, sin que nada se altere por ello. Pero aquella singular manzana -casi puede decirse: aquella "inteligente" manzana- se las ingenió para caer ante la vista del único hombre que podía extraer de un hecho tan pequeño una ley científica tan importante como es la ley de la "gravitación universal". Porque Newton, como buen científico que era, al ver la manzana caída ante él se preguntó:
- ¿Por qué?
Es evidente que todos los cuerpos abandonados en el aire caen hacia la Tierra. Pero, ¿por qué? Porque existe en la Tierra una fuerza que los atrae. Newton, que, según sus propias palabras, era hombre dotado de una capacidad de "reflexionar pacientemente", fue de "por qué" en "por qué" y se dijo:
- Esa fuerza que atrae a todos los cuerpos hacia la Tierra, ¿no será la misma que mantiene a la Luna en órbita alrededor de la Tierra y obliga a los planetas a girar en torno del Sol?
Ya estaba planteado el enunciado genial. De él y de sucesivas reflexiones, Newton dedujo que todos los cuerpos se atraen entre sí. En consecuencia, pudo dejar claramente formulada la "ley de la gravitación universal". Y todo porque un día cualquiera del año 1665, una manzana se había tomado el trabajo de llamar la atención del sabio, cayendo de la rama al suelo. Genial el hombre de ciencia, desde luego. Pero, ¿por qué no asignar cierto grado de inteligencia a esa manzana que acertó a caer ante él?
Muchos argumentarán también que tal vez la historia no sea cierta. Otros, que aun siendo cierta, pudo ser otro fruto cualquiera y no una manzana. Entonces habría que cambiar la pregunta y plantearla así:
¿Por qué las sucesivas generaciones prefieren siempre una manzana para estos incidentes tan curiosos?

8 comentarios:

Katy dijo...

Hola Noelia, de todas las que mas me gusta es as la "Manzana de la discordia" porque los humanos siempre tenemos algun motivo para estar enfrentados.
Me ha gustado mucho este post.
Besos

Noelia dijo...

Katy, se ve que lo de complicarnos la vida es algo que va unido a nuestra naturaleza.

Un beso ;)

Antonio dijo...

Noelia. simplemente genial.
me gusto mucho. me quedo con la manzana de la discordia, por el simbolismo que encierra.

Bello Bello

UN ABRAZO desde el fin del mundo

Noelia dijo...

Antonio, la de la manzana de la discordia fue una de las decisiones más polémicas, sin duda, y también muy simbólica.
Me dejé alguna que otra manzana más en el tintero, como las manzanas de oro del jardín de las Hespérides. Pero bueno, eso lo guardo para otro post :P

Un abrazo :)

Grandolina dijo...

No creo que la respuesta esté en el sujeto, sino en la acción y la reflexión. A mi encantan las royal gala, claro que si tengo que reflexionar si tienen inteligencia me quedaré sin comerlas.
Simpático el post.

Besos

La Dame Masquée dijo...

Es verdad, madame, que curioso: la manzana solo parece haberle sentado bien a Newton, que gracias a ella hizo un importante descubrimiento.
Para los demas, menudas tragedias ha desencadenado, que por ella hasta perdimos un paraiso!
En el caso de Paris, yo creo que mas que culpa de la manzana era que él fue un pesimo diplomatico. A quien se le ocurre!

Feliz dia, madame

Bisous

Noelia dijo...

:)) Jajaja, Grandolina la verdad es que yo tampoco me comería a una manzana pensante :P Pero teniendo en cuenta la cantidad de acontecimientos en los que ha estado involucrada, parece como si tuviera inteligencia :P

Un beso ;)

Noelia dijo...

Madame, tiene toda la razón. Quién mandaría a Paris meterse en camisa de once varas :P

Un beso :-*

:)) w-) :-j :D ;) :p :_( :) :( :X =(( :-o :-/ :-* :| :-T :] x( o% b-( :-L @X =)) :-? :-h I-)

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