miércoles, 16 de diciembre de 2009

Templarios en la península Ibérica

Ya en la primera época de la orden de los Caballeros Pobres de Cristo del Templo Sagrado de Jerusalén -los llamados "templarios"-, fundada a comienzos del siglo XII, esta comunidad se las arregló hábilmente para ampliar su influencia e incrementar sus bienes. Hacia fuera mantenían la apariencia de una vida austera. Los templarios no hacían ostentación de sus posesiones materiales, pero mientras tanto se iban llenando sus arcas. Tanto la Iglesia como las casas reales los colmaron de bienes y privilegios, y desde Francia supieron extender su poder por toda Europa, incluidos los Balcanes y Palestina.

LOS TEMPLARIOS Y LA RECONQUISTA
En España, los caballeros del templo recibieron en 1130 una importante donación del conde de Barcelona, Raimon Berenguer III: el castillo de Grañana junto con los caballeros estacionados en ella y los habitantes del lugar.
Esta no fue más que una de las 36 donaciones que recibieron en España, más las seis de Portugal, en un espacio de tiempo de ocho años (entre 1128 y 1136).
Resultó particularmente espectacular el testamento del rey Alfonso I el Guerrero, de Aragón y Navarra, quien murió sin sucesor y legó sus reinos a tres órdenes: los templarios, los sanjuanistas y la del Santo Sepulcro. Durante años estuvieron discutiendo las tres órdenes sobre esta extraordinaria oferta, que de un golpe las situaría en el centro del juego político, un terreno en que ya intervenían intensamente. Sin duda fue una decisión políticamente sabia por parte de las órdenes la de rechazar finalmente la donación. Pero también es posible que toda la historia de la donación no fuera más que una hábil jugada del rey, quien en realidad quería que le sucediera su hermano Ramiro. Este, sin embargo, era monje y obispo electo, aunque todavía no había sido ordenado sacerdote. Con su donación a las órdenes (y con la esperanza de que estas renunciaran), Alfonso I quería impedir que el papa, señor feudal del reino de Aragón, entronizara a su favorito, Alfonso VII de Castilla y León. La operación salió redonda: las órdenes rechazaron el estrafalario testamento después de pensárselo largamente, y durante ese tiempo Ramiro tuvo tiempo para colgar el hábito, casarse, engendrar un sucersor y, en medio del entusiasmo popular, recibir la corona.
En 1137, Ramiro unificó Aragón y Cataluña y entregó la corona a Raimon Berenguer IV, quien el 1143 logró convencer a los templarios de que se quedaran en esta tierra y participaran en la Reconquista de la península ibérica todavía dominada por los musulmanes. Les ofreció varios castillos, entre ellos el de Monzón (Huesca), y diversas ciudades ricas. Además les concedió la exención de pagar impuestos y el privilegio de quedarse con una quinta parte de los territorios arrebatados con su ayuda a los moros. De este modo, España se convirtió en un importante campo de entrenamiento para los dirigentes de la orden.
Después de que los templarios decidieran añadir a su mandato de mantenimiento de la seguridad en Tierra Santa una intervención militar en el sur de Europa, muchos maestres aprendieron el arte de la guerra en la Reconquista en España. Los templarios ya participaron en el sitio de Tortosa en 1147 y la toma de Lérida en 1149, en 1168 acompañaron a Alfonso II en su campaña de conquista del Bajo Ebro, participaron en campañas contra los almohades en Castilla y en el sitio de Cáceres, en 1184, del mismo modo que en la famosa batalla de Navas de Tolosa en 1212, en la que los moros sufrieron una terrible derrota.

SEGURIDAD DEL CAMINO DE SANTIAGO
En el norte de España, los caballeros de la Orden del Temple asumieron también la tarea de velar por la seguridad de los peregrinos en el camino de Santiago. Esto era sobre todo importante porque en aquella época los moros todavía controlaban vastas zonas de la península Ibérica y la Reconquista no estaba más que en sus comienzos. Así, los templarios construyeron, como centro de protección del camino, Villalcázar de Sirga, donde todavía se conserva la iglesia de Santa María la Blanca, del siglo XIII.
También el castillo de Ponferrada fue construido por los templarios para proteger y atender a los peregrinos. Claro que con el avance de la Reconquista hacia el sur, pronto perdieron importancia. Es probable que los templarios protegieran el camino no tanto con la espada como con la habilidad diplomática; no en vano eran de aquellos que de acuerdo con su tradición se mostraban sumamente tolerantes con quienes profesaban otras religiones. El obispo Guillermo de Tiro atacó, al final del siglo XII, a la orden por su actitud intelectual independiente, y el emperador Federico II de Alemania acbusó a los templarios de connivencia con los musulmanes. Tras la caída de Jerusalén en 1244, los templarios prácticamente dejaron de ocuparse de tareas militares en Tierra Santa.
Es posible que en esa época se dedicaran más a cuestiones espirituales y mantuvieran contactos con sectas musulmanas de orientación mística y gnóstica.

TOLERANCIA CON OTRAS CONFESIONES
Tras la conquista de la isla de Mallorca por las tropas cristianas a comienzos del siglo XIII, esta actitud favoreció en particular a la importante comunidad judía.
Los caballeros templarios desempeñaron un papel importante en la conquista de las Baleares (Mallorca 1229-1230, Menorca 1232, Ibiza 1235). El factor decisivo no fue el número de hombres o armas que aportaron, sino sobre todo su genio militar, su capacidad de organización y sobre todo de rápida movilización. El peso de lo que realmente hicieron por la conquista de las islas quedó reflejado en la posterior distribución de tierras: el arzobispo de Tarragona, que cedió para la campaña mil marcos de oro, doscientos jinetes y mil arqueros, recibió a cambio unas 7.500 hectáreas de tierra, mientras que los templarios obtuvieron tres veces más.
Los árabes y judíos que quedaron tuvieron suerte, pues los templarios protegían a los habitantes de otras confesiones. A lo largo del siglo siguiente, en las islas pudo florecer la sabiduría judía, la cábala, y toda clase de estudios esotéricos, mucho más que en cualquier otro reino peninsular. Como una fortaleza protectora estaba plantada la Casa de los Templarios, cuyos restos todavía pueden verse hoy en la calle del Temple en Palma de Mallorca, en medio del barrio judío. Pero también los árabes que se quedaron y por si acaso se hicieron bautizar pudieron proseguir con sus estudios bajo el amparo de los caballeros templarios.

PRIVILEGIOS DE LOS TEMPLARIOS
Los templarios llegaron a convencer al papa Inocencio II para que les concediera privilegios increíbles. Los templarios y sus bienes no estaban sometidos al rey ni a los obispos, ni siquiera al patriarca de Jerusalén, sino exclusivamente al Papa. Quedaron librados de pagar el diezmo, pero en sus tierras podían seguir cobrándolo para sus arcas. Además podían quedarse con todo el botín de guerra, que a menudo era bastante cuantioso. De este modo, los templarios se convirtieron en los agentes financieros de los reyes de su época. En muy poco tiempo, la orden era tan rica que financió guerras y cruzadas.

CASTILLOS TEMPLARIOS
Aragón recurría, con la excepción de Alfonso II, a los templarios para financiar las cruzadas. Castilla, en cambio, dio preferencia a órdenes nacionales, como la de Santiago o de Calatrava. En Portugal, los templarios se convirtieron en una orden nacional, y el maestro Gualdem Pais inició la construcción del castillo de Tomar, que debía servir de sede provincial de la orden. En 1169, el rey de Portugal cedió a los templarios un tercio de la tierra que había que conquistar al sur del Tajo. La consecuencia fue que los templarios portugueses se desentendieron totalmente de su misión en Tierra Santa y se dedicaron exclusivamente a la reconquista de tierras de los moros.
En el año 1308, la orden poseía tan solo en Castilla y León un gran número de importantes castillos, entre otros el de Ponferrada, San Pedro de Latarce, Alanices, Montalbán, Villalba de Bolobras, Alconétar, Benavente de Sequeros, Caravaca, Cehegín, Almorchón, Garlitos, Alconchel, Burguillos, Valdencia de Ventoso y Fregenal.

TRAS LA CAÍDA
Después de la aniquilación definitiva de la orden en Francia, en 1314, de la mano del rey Felipe el Hermoso (1285-1314), las propiedades de los templarios fueron atribuidas a otras órdenes. En la península ibérica se cedieron, en el reino de Valencia, a la nueva orden aragonesa de Montesa; en Aragón y Cataluña, a los hospitalarios, y en Castilla a varias órdenes.
Portugal fue un caso excepcional, ya que los templarios tuvieron tiempo de reorganizarse tras la desbandada. Numerosos miembros abandonaron la orden y fundaron la de Cristo, sucesora directa de la del Temple. La orden de Cristo se hizo cargo de los bienes de los templarios portugueses.
La destrucción de la Orden de los Caballeros Pobres de Cristo del Templo Sagrado de Jerusalén no se produjo con la rapidez que había previsto Felipe el Hermoso. Desde la prohibición y la primera oleada de detenciones en 1307, pasarían todavía siete años hasta que con la ejecución del último gran maestre quedaría aniquilada la orden. Durante este período, los caballeros templarios de otros países tuvieron tiempo suficiente para organizar la resistencia.

RESISTENCIA A LA DETENCIÓN
La idea de defenderse a sí mismos con las armas era contraria a los fundamentos éticos de su fe. Por ello buscaron alternativas. Abandonaron la orden, pasaban a la clandestinidad y formaban nuevas comunidades, como por ejemplo en Portugal. Tan solo en España recurrieron a las armas para protegerse. Los principales focos de resistencia se hallaban en Aragón y Castilla. Tuvo que intervenir el Papa para que los templarios abandonaran sus fortalezas de Alcanices, Ponferrada y San Pedro de Latarce. Recibieron apoyo de las ciudades, que idealizaban a los templarios: cada templario muerto era para sus habitantes un mártir que defendía la justicia verdadera.
En algunos castillos de Zamora, los caballeros templarios ofrecieron una resistencia activa entre 1308 y 1310.

8 comentarios:

Felix Casanova Briceño dijo...

Noelia...

Excelente tarea de documentación y magníficamente relatado. Me gustó mucho.

Besos.

Noelia dijo...

Gracias Felix, la tarea de documentación no es difícil si sabes dónde buscar. Como dice el dicho, "todo está en los libros", y tengo muchos, a veces pienso que demasiados.

Un abrazo :)

Katy dijo...

Hola Noelia, el problema no es la documentación, ni dónde buscar, ni los libros. El problema está en tiempo, en la lectura en las horas de reescribir... Buen trabajo. Se nota que disfrutas haciéndolo, y yo leyendolo. Me lo das masticado.
Besos

Noelia dijo...

Katy, se hace lo que se puede, a ratitos, y la verdad es que sí que disfruto porque me encantan estos temas :D Me alegro de que a ti también te gusten.

Un beso :)

CALISTOR dijo...

Ya vas cada vez desarrollando mas los articulos, te quedan muy bien y los temas muy interesantes.
Lo bueno de los webs sobre historia, es que estas siempre se consultan, pase el tiempo que pase, este mismo post sera igual de interesante dentro de 2 año.

Noelia dijo...

Vaya, con tanto halago me vais a subir los colores,y tampoco creo que me los merezca. Lo único que hago es, por ejemplo, si encuentro información sobre un tema en dos libros distintos, los "fusiono", completo una información con otra. Es cierto que al final me salen entradas más largas, pero es que no me gusta dejar muchas cosas en el tintero.

Un abrazo, Calistor :)

Harlock dijo...

Estoy con Calistor, te los mereces, no discutas. Jajaja

Lo dicho, me encanta ver la iglesia del temple de Mallorca abriendo el post, si quieres alguna foto concreta solo tienes que comentarmelo. Sigue así

Noelia dijo...

Harlock, bienvenido y gracias por el ofrecimiento. La verdad es que una de las cosas que más me gusta de tu blog son las fotos tan buenas que ponéis para documentar las entradas.

Un abrazo ;)

:)) w-) :-j :D ;) :p :_( :) :( :X =(( :-o :-/ :-* :| :-T :] x( o% b-( :-L @X =)) :-? :-h I-)

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