domingo, 6 de diciembre de 2009

Los arqueros de Mons

"Dice Zoroastro que en el éter están figuradas las cosas sin figura y aparecen impresos los pensamientos y caracteres de los hombres, con otras visiones divinas." ALBERT CORY, Oráculos caldeos

La llamada "Guerra de los Cien Años" enfrentó durante más de un siglo a Francia e Inglaterra (1337-1453), tuvo su origen en la muerte de Carlos IV (el último "Capeto"), quien no dejó descendencia masculina, originando así un grave problema de sucesión al trono francés, ya que las leyes prohibían a las mujeres el acceso al trono. Eduardo III de Inglaterra, pariente más próximo del rey difunto (por línea femenina), reivindicó su derecho, pero la Corona francesa fue dada a Felipe de Valois, cuyo parentesco era más lejano (por vía masculina). Por otra parte, existía de antiguo una tradicional enemistad entre ambos países que vendría a agravar estas tensiones: Flandes -vasallo francés- aspira a la independencia y recibe ayuda inglesa, mientras que Escocia, al mismo tiempo, recibiría auxilio de los franceses contra Inglaterra.
Decidido a hacer valer sus derechos, el monarca inglés inició esta larga guerra en la cual, y para no salirnos de nuestro propósito, nos limitaremos a distinguir tres fases: desde sus comienzos hasta la Paz de Bretigny (1360), en donde los ingleses obtuvieron los triunfos de Crézy y Poitiers. Desde la Paz de Bretigny hasta el Tratado de Troyes (1420), destacando el triunfo inglés en Azincourt; y la tercera fase en que los franceses, gracias a los triunfos de Juana de Arco, reaccionaron y derrotaron a los invasores, que tan sólo conservaron Calais y algunas poblaciones del Canal de la Mancha.
En este largo período se produjeron crisis internas en ambos países, de tipo socioeconómico, que afectaron mucho más a Francia, país que, sin perjuicio de combatir a los ingleses, debía padecer una guerra civil. Fueron reyes de Francia: Felipe IV, Juan el Bueno, Carlos V, Carlos VI y Carlos VII, y reinaron en Inglaterra: Eduardo III, Ricardo II, Enrique IV, Enrique V y Enrique VI.

El fin oficial de la conflagración no supuso forzosamente el de las hostilidades, y los ingleses realizaban algunas audaces incursiones por las tierras del Norte de Francia. En 1456, un pequeño ejército inglés llegó hasta la ciudad de Mons, enfrentándose con tropas enemigas muy superiores, pero la actuación de los arqueros (excelentes tropas de élite), decidió la batalla a su favor.
La ciudad de Mons (en flamenco, Bergen), se halla a unos 55 km. al suroeste de Bruselas y es la capital de la provincia de Hainaut. Fundada en el año 650 a orillas del río Trouille, y centro de la rica cuenca minera de Boringe (la más rica del país), desarrolla en la actualidad gran actividad industrial y comercial. Conserva notables edificios, entre los que destacan el Ayuntamiento y la Catedral (ambos del siglo XV). Por su situación, Mons ha sido a través de su historia protagonista de numerosos hechos bélicos y ha conocido diversas dominaciones.
A finales de agosto de 1914, la ciudad cayó en poder de las tropas alemanas del general von Bülow, que en el curso de una sangrienta batalla (en la línea Mons-Charleroi-Namur), las fuerzas francobritánicas del general French fueron derrotadas.

En 1917, los alemanes comienzan su repliegue a la "Línea Hindenburg" y en aquel sector se libran sangrientas batallas, que forman parte de la denominada "guerra de trincheras".
En los inicios de la I Guerra Mundial, el novelista británico Arthur Machen había escrito un libro titulado Los Arqueros y otras leyendas de la Guerra, en el que narraba la imaginaria aparición en el frente belga (verano de 1914) de los fantasmas de los arqueros ingleses caídos en las batallas de Crézy, Azincourt o Mons en el curso de la "Guerra de los Cien años", y cómo éstos se habían interpuesto entre las fuerzas británicas -que se hallaban en situación desfavorable-, y las alemanas, arrojando con sus grandes arcos de dos metros de altura, de madera de olmo, sus dardos contra los germanos. Ante esta visión los británicos reaccionaron, creyendo contar con una protección sobrenatural y así frenaron, momentáneamente, el avance enemigo.
Pronto se comenzaron a recibir multitud de testimonios de combatientes que aseguraban haber visto a los "arqueros celestiales", e incluso personas carentes de los más mínimos conocimientos históricos describieron los uniformes y arreos militares de éstos.

Asustado por el resultado de su libro, el propio Machen se apresuró a afirmar que todo ello había sido producto de su imaginación, pero aún así los testimonios llegaban sin cesar a las redacciones de los periódicos y cada vez era mayor el número de combatientes que afirmaban haber visto a los arqueros muertos en las decisivas batallas de la "Guerra de los Cien años".
Entre los que afirmaron haber visto a los arqueros, destacan los supervivientes de una compañía inglesa que, el viernes 16 de marzo de 1917, al mando del capitán Paul Masthell se hallaban rodeados por tropas alemanas numéricamente superiores, en las proximidades de la ciudad de Mons.
Cuando iban a emprender la retirada, el oficial había caído y las bajas eran ya alarmantes, los supervivientes vieron unas "imágenes semietéreas" que parecían flotar en el aire a muy poca distancia... Sin lugar a dudas, se trataba de los arqueros ingleses caídos en la lucha. Pese a que la visión fue casi fugaz, los británicos recobraron ánimos, e hicieron retroceder a los alemanes, pudiendo así retirarse sin mayores daños.

Nosotros no podemos pronunciarnos sobre tales acontecimientos, pues los casos de visiones de "ejércitos celestiales" ya eran mencionados en la más remota antigüedad, ni tampoco estamos en condiciones de afirmar si Machen desmintió lo que había escrito en su libro de buen grado o como consecuencia de alguna presión.
Sólo a la vista de ciertas consideraciones, nos formularemos una serie de cuestiones: si realmente los "arqueros celestiales" combatieron en Mons o en otros sectores, sin lugar a dudas debieron también haber sido vistos por los alemanes, a los que asaeteaban a mansalva; no sólo no se conocen testimonios de parte alemana, sino que no se tienen noticias de soldados muertos o heridos por flechas, ni jamás fue encontrada una de ellas en el campo de batalla... ¿Qué es lo que vieron o creyeron haber visto los soldados británicos en aquellas ocasiones?... si es que vieron algo.

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