sábado, 19 de diciembre de 2009

Fantasmas famosos en Francia

El caso quizá más antiguo que se ha descrito de aparición de fantasmas en Francia se produjo en la casa del clérigo protestante Francis Perrault en Mascon. En septiembre de 1612, Perrault empezó a oír ruidos extraños. Poco después, algunos objetos se movieron espontáneamente: la vajilla volaba de un lugar a otro, las puertas se abrían y cerraban solas y se oía un fuerte estrépito de origen desconocido. Finalmente se escucharon voces, primero roncas, pero depués cada vez más comprensibles. Para Perrault no cabía la menor duda de que en su casa se había alojado el demonio.
Durante varias semanas hubo cada tarde conversaciones con los "espectros" en presencia de invitados. El notario real y procurador François Tomus comprobó si el demonio seguía en casa de Perrault silbando al interior. De inmediato le contestó el demonio -según él- con el mismo silbido. Acto seguido, de la casa salió una piedra disparada contra el procurador. Con la minuciosidad típica de los notarios, Tomus marcó la piedra con carbón y la lanzó al patio trasero de la casa. El "demonio" le devolvío la piedra, que Tomus reconoció por la marca que había grabado.
Cuanto Tomus tocó la piedra, estaba caliente. El notario supuso que mientras tanto tuvo que haber estado en el infierno. Hasta el conocido físico y químico Robert Boyle se dejó convencer por Perrault de que los fenómenos eran auténticos.

LA RECTORÍA DE CIDEVILLE
A finales del año 1850, en la rectoría de Cideville, en Normandía, se oyeron golpeteos que además sonaban rítmicamente cuando en la casa se cantaba. Este fantasma "musical" no se salía del marco de los fenómenos fantasmales normales, pero venía acompañado de todo un impresinante arsenal de hechos diversos: llovía piedras, instrumentos que se independizaban, mesas que se levantaban por los aires, sillas que se movían, cuchillos que volaban de un lado a otro, escritorios que subían y bajaban, cojines y colchas que eran arrancados de la cama. Diversos testigos obtuvieron respuestas a sus preguntas siguiendo un determinado código. El padre Tinel, en cuya vivienda se produjeron esos extraños fenómenos, asestó entonces una paliza a un tal Felix Ihorel, quien era para él la personificación del mal y a quien responsabilizaba de alguna forma de los fenómenos. Ihorel denunció al sacerdote y el asunto fue a juicio. Las actas de los numerosos interrogatorios de testigos constituyen un verdadero tesoro para la ciencia. Comparecieron nada menos que 34 testigos, que fueron interrogados minuciosamente. ¿Qué había ocurrido? Cuando una vez vieron un fantasma, clavaron un clavo en el suelo, justo en el lugar en que había aparecido, y este clavo se puso de inmediato al rojo vivo. Al día siguiente, Felix Ihorel tenía una herida en la cara. Para el padre Tinel, este era un signo innegable de que ese hombre era el causante de los hechos, por medio de magia o de cualquier otra manera. Claro que en el juicio no se logró esclarecer el caso.

EL CASTILLO DE CALVADOS
En los Annales des Sciences Psychiques de 1892, el jurista G. Morice describe los extraños fenómenos acaecidos en un castillo de Normandía en 1875. El castillo solo aparece con el nombre de "Château de T.", cuyo propietario era por lo visto un hombre honorable, inteligente y nada sospechoso. Los extraños fenómenos que se produjeron en su castillo los había registrado día a día en un diario. Además anotó los nombres de los visitantes que también fueron testigos de los hechos.
En 1867, cuando el señor de X. heredó el castillo y se instaló en él, por la noche percibió los primeros golpeteos extraños. Durante algunos años reinó de nuevo la calma, hasta que en 1875 reaparecieron los mismos ruidos. Los fenómenos adquirieron tal intensidad que el personal de servicio se moría de miedo. En la casa vivía también un clérigo que daba clases particulares y que estaba seguro de que su silla se desplazaba constantemente de su sitio. Entonces, el señor X. y su esposa fueron el 13 de octubre de 1875 a su cuarto, anotaron minuciosamente dónde se hallaba cada objeto y fijaron los muebles con papel engomado sobre el parquet. Poco antes de las diez de la noche, el clérigo percibió una serie de golpeteos en su habitación, que también oyó la camarera Amélina en su alcoba de al lado. Seguidamente, el maestro particular oyó cómo daban cuerda al gran reloj y vio cómo una lámpara se movía chirriando encima de la chimenea. Finalmente oyó y creyó ver con sus propios ojos cómo se movía su sillón. No se atrevió a levantarse de la cama y tocó el timbre. Cuando el señor X. entró para ver qué pasaba, vio cómo el sillón se había desplazado por lo menos un metro. Un manguito de la lámpara que había estado al pie de la misma se hallaba ahora encima de ella. Otra lámpara se había movido de tal modo que estaba a punto de caerse de la repisa de la chimenea. A menudo se oyeron claramente ruidos de pasos y golpes de puertas que se cerraban en habitaciones en que no había nadie.
Una noche, el capellán de la parroquia fue testigo de toda una marea de fenómenos fantasmales. Primero se oyeron pasos que ascendían por la escalera con mayor rapidez que lo que podría cualquier persona. Luego hubo voces, toses de una mujer, gritos en el sótano. Cuando una vez la señora de la casa quiso abrir la puerta de una habitación en la que se habían oído fuertes golpeteos, la llave salió disparada de la cerradura con tanto ímpetu que le hizo una herida en la mano. Los fenómenos se agravaron hasta tal punto que los propietarios llamaron a un exorcista, quien acudió el 29 de enero de 1876. Desde esa fecha, las apariciones dejaron de producirse por completo.

OTRA RECTORÍA
Un joven maestro de cálculo de una escuela primaria, J. Salières, vivió en 1867 en Labastide-Paumès (Alta Garona), en la antigua rectoría en que estaba alojado, una serie de fenómenos fantasmales tan temibles que no se atrevió a hablar de ellos hasta veinte años después. Su hermano y su hermana, quienes vivían con él en la casa, fueron testigos de dichas apariciones. Salières despertó a causa de unos fuertes golpes en la cocina, pero no descubrió nada extraño. Así que volvió a meterse en la cama. De inmediato oyó de nuevo los golpes, y entonces empezaron a moverse los platos en el fregadero, los cubiertos saltaban en el cajón y las sillas bailaban en la cocina. Durante dos semanas se repitió el espectáculo por la noche, pero a la mañana siguiente Salières encontraba todo igual como lo había dejado la noche anterior en la cocina. Una cuchara dentro de un vaso empezó a dar vueltas continuamente, hasta que también giraba el vaso. Puesto que estos intensos fenómenos no cesaban, Salière habló con el párroco del lugar, quien no pareció extrañado por tales hechos. Dijo que la casa era antigua y no había sido bendecida en mucho tiempo. Prometió que si después de esta conversación Salières volvía a oír ruidos extraños, bendeciría la casa. Pero los fenómenos dejaron de producirse tras la entrevista.
El fin de las apariciones de fantasmas da una idea de los motivos psicológicos de fondo del fenómeno. Estos fenómenos fantasmagóricos vienen originados inconscientemente por personas más bien jóvenes. Es posible que en este caso el causante fuera el propio maestro, que tenía veinte años de edad. Basta con que una persona con autoridad no dé importancia a los hechos, les busque una explicación convincente y anuncie su final para que dejen de producirse.

EL ESPECTRO ENAMORADO
En Grenoble acaeció a comienzos de 1907 un caso fantasmal insistente con fuertes golpeteos. El propietario de la casa, antiguo presidente del tribunal mercantil, señor de Beylié, propuso interrogar al "espectro percutor" en presencia de la policía. Varios agentes se apostaron alrededor de la casa, en las habitaciones y encima del tejado para descartar todo intento de engaño. Durante mucho tiempo no ocurrió nada, pero de pronto se escucharon violentos golpes de martillo contra un tabique entre dos habitaciones. Los agentes inspeccionaron varias veces el tabique por ambos lados sin que descubrieran la causa de los golpes, que aparentemente procedían de un costado y otro. De Beylié interrogó al "espectro percutor" conforme al método habitual, en el que un golpe significa "sí" y dos "no". El "espectro" se identificó como soldado de artillería de veintiséis años de edad que anteriormente había trabajado para un electricista en Grenoble y se había enamorado intensamente de Alice Cocat, una sobrina de la señora Massot, en cuyo apartamento -sito en la misma casa- se habían oído primero los golpes. El caso llegó a atraer tal muchedumbre de curiosos deseosos de oír los golpes que la policía tuvo que disolver la aglomeración.
También en este ejemplo se refleja la psicología de las apariciones de fantasmas como una manifestación paranormal subconsciente. Los fenómenos solo se producían cuando estaba presente Alice Cocat, quien desde hacía ya cinco años estaba prometida con un sobrino de la señora Massot. Este novio tenía veintiséis años y era electricista en el 2º regimiento de artillería acantonado en Grenoble, tal como había comunicado el "espectro percutor". A todas luces, el "fantasma" no era un difunto, sino que los ruidos los originaba la propia Alice Cocat, quien de cierta manera puso en marcha por la vía paranormal y de modo inconsciente una especie de novela subconsciente, en la que expresaba su ansiedad por el matrimonio aplazado con su prometido.

EL FANTASMA DE MULHOUSE
También los casos más actuales de apariciones de fantasmas en Francia presentan las mismas características que los históricos. En 1981, un grupo de parapsicólogos del Instituto de Zonas Limítrofes de la Psicología de Friburgo (Alemania) estudió un caso acaecido en Mulhouse. En esta ocasión también se percibieron golpeteos, movimientos de muebles y alfombras y de libros en la biblioteca. Los investigadores se pusieron manos a la obra con instrumental técnico: instalaron un aparato de radar que accionaba una cámara de alta frecuencia tan pronto se moviera algún objeto. La cámara se disparó repetidamente, pero no se había movido nada. Es posible que el obturador de la cámara hubiera sido accionado por un efecto psicocinético. En el suelo de la casa y en unas hojas aparecieron garabatos geométricos. La señora de la casa tuvo una serie de visiones en estado de trance, relacionadas con el sótano. Al inspeccionar el sótano, la puerta del mismo no podía abrirse, pues el suelo se había levantado unos diez centímetros. Los fenómenos fantasmales no desaparecieron hasta que la familia afectada emigró a la isla de Guadalupe, donde durante un tiempo siguieron produciéndose extraños fenómenos, lo que indica que la señora de la casa era el origen inconsciente de los efectos observados.

6 comentarios:

Katy dijo...

Hola Noelia, tu post es ameno y bien documentado como siempre. Pero yo personalmente no creo en los fantasmas. Aqui se ha estudiado estos fenómenos con psicofonias, en la casa de Ámerica. Hice años un curso sobre Parapsicología y la verdad es que no me convenció mucho. Los fenómenos existen es cierto pero no causados por fantasmas, sino por la mente. Como las famosas caras de Bélnmes.
Lo que no quiere decir que no me interesan estos fenómenos. Me interesan y mucho.
Un beso

Noelia dijo...

Hola Katy, yo por mi parte sí que creo en los fantasmas, aunque con estos temas hay que ir con pies de plomo. Hay muchos fenómenos que la ciencia todavía no puede explicar, y yo sólo puedo hablar desde las experiencias personales, porque no tengo conocimientos de parapsicología. Aunque como bien dices muchos de estos fenómenos son "provocados" por la mente humana.
Por cierto cuando dices la casa de América, ¿te refieres al antiguo palacio de Linares? Es por curiosidad...
Una vez más gracias por tu comentario :)

CALISTOR dijo...

A mi me gusta darles el beneficio de la duda y pensar que todos estos relatos, historias y fenómenos, quizás no fantasmas como tal cual los imaginamos si no quizás algo,que no llegamos a entender, si que hay.
Como siempre las historias muy entretenidas yo conocía sobre todo de Escocia, tierra de fantasmas donde los haya, de echo si vas de visita no puede uno hacer la ruta de castillos encantados.

Noelia he dotado mis artículos de voz, que aunque es pobre para mucha gente que tiene problemas de vista, o la tiene cansada ,los artículos extensos les agotan y esto algún apaño hace, si tienes curiosidad , visita mi blog y veras de lo que te hablo, esta justo encima del titulo.

Noelia dijo...

Calistor, Escocia es uno de los sitios que me gustaría visitar algún día, sin duda.
Y en cuanto a tu iniciativa de poner voz a tus artículos, me parece muy buena idea. Lo acabo de ver y te ha quedado bastante bien :)

Katy dijo...

Hola Noelia, si me refería al Palacio de Linares. Se habló de voces, de historias trágicas, asesinato etc. Pero el equipo de parapsicólogos que se encargó de la investigación con psicofonías y demás desmintieron estos hechos.
Un beso

Noelia dijo...

Ya decía yo, si es que es hablar de fantasmas y sale por algún sitio el palacio de Linares.
Un beso :)

:)) w-) :-j :D ;) :p :_( :) :( :X =(( :-o :-/ :-* :| :-T :] x( o% b-( :-L @X =)) :-? :-h I-)

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