martes, 22 de diciembre de 2009

El hombre de los hielos: ¿pastor o chamán?

"Incidente alpino: descubrimiento de un cuerpo en Hauslabjoch. La identidad del hombre muerto todavía no se ha establecido. En virtud de los artículos hallados cerca del cuerpo se puede suponer que el accidente tuvo lugar en el siglo XIX." INFORME POLICIAL, KONRAD SPINDLER, 1994

El 19 de septiembre de 1991, dos alpinistas alemanes descubrieron el cuerpo humano conservado más antiguo registrado en la época moderna. El lugar del descubrimiento fue el sur del Tirol italiano, cerca de la principal cadena montañosa de los Alpes y sólo a poco más de 90 m. de la frontera con Austria. Esta parte de los Alpes es conocida como Ötztaler (nombre que le viene del valle Ötztal, largo y angosto). Este cuerpo hoy es conocido comúnmente como Ötzi, denominación acuñada por un periodista austríaco que refundió las palabras Ötztal y yeti. Sin embargo, muchos se refieren a él simplemente como el hombre de los hielos.
El escenario desolado y remoto del descubrimiento ha motivado la proposición de múltiples hipótesis sobre cómo el hombre de los hielos encontró su fin. Los análisis científicos han aportado una cantidad considerable de detalles sobre su estado de salud y sobre el equipo que transportaba, hallado al lado del cuerpo, en el estrecho barranco. Es el equipo el que proporciona pruebas acerca de la identidad del hombre de los hielos y permite a los arqueólogos hacer conjeturas sobre qué hacía allí, en un punto tan elevado de los Alpes.

EL CUERPO, LA ROPA Y EL EQUIPO
Se demostró que el cuerpo pertenecía a un hombre de entre 25 y 45 años; su excelente estado de conservación era signo de que se había preservado incluso la estructura molecular de los tejidos. Este grado inusual de conservación se explica por la serie de acontecimientos que habían llevado y seguido a la muerte del hombre de los hielos. Se piensa que murió después de ser vencido por una ventisca de principios de otoño. La capa fina de nieve que lo cubrió evitó el ataque de larvas de insectos, mientras los vientos de otoño disecaron gradualmente el cadáver. Las condiciones del cadáver ya estaban estabilizadas en gran parte cuando las fuertes nieves invernales lo cubrieron. Según la datación por radiocarbono de los tejidos (llevada a cabo por separado en cuatro laboratorios distintos para mayor fiabilidad), estos acontecimientos tuvieron lugar entre el año 3300 y el 3200 a. C. Por lo tanto, el cadáver ha estado sepultado durante más de 5.000 años antes de que el derretimiento del hielo (acelerado por el polvo del Sahara llevado por el viento en julio de 1991) lo dejara al descubierto una vez más.
La conservación del hombre de los hielos es, así pues, más notable que misteriosa. Pero las circunstancias de su muerte y la importancia de los objetos que llevaba nos plantean más interrogantes. Al lado del cuerpo, en un agujero en el hielo, había un hacha de cobre con un mango de tejo; un arco inacabado, también de tejo; una mochila hecha de tablas de alerce y piel animal; un cuchillo de sílex y una funda; una aljaba de piel de ciervo con dos flechas con puntas de sílex y doce astas de flechas inacabadas, y una bolsa de piel de becerro que colgaba de un cinturón. Además de este equipo, también se conservaron restos de su ropa: calzas y gorra de piel, un poncho de piel, zapatos de cuero rellenos de hierbas para calentarse y una capa de paja que se había podido doblar como un suelo impermeable o una manta. En ausencia de los materiales modernos calientes e impermeables, con esta ropa uno puede hacer frente al duro clima alpino, como mínimo fuera de los meses invernales.
No se puede decir lo mismo de su equipo; el hecho de que el arco y la flecha estén inacabados indica que no iba bien preparado para el viaje. Además, no estaba en su mejor momento de salud. El análisis realizado en una de sus uñas reveló que había sufrido graves enfermedades (que tuvieron como resultado interrupciones en el crecimiento) por lo menos tres veces durante los seis meses anteriores a su muerte. Asimismo, tenía tatuajes en la parte inferior de la espalda, la pierna izquierda y el tobillo y rodilla derechos. Podían ser decorativos, pero lo más probable es que tuvieran una función terapéutica, ya que el hombre de los hielos padecía artritis. Un análisis del contenido del colon indicó que también tenía una infestación intestinal que le habría podido causar diarrea crónica. No obstante, lo más grave eran las pruebas directas de que se había fracturado ocho costillas poco antes de morir. Se le habían empezado a soldar, pero estas pruebas de traumatismo han llevado a muchos a conjeturar que el hombre de los hielos se había visto implicado en actos de violencia que lo habían hecho marcharse de su aldea y que, en su huida, poco equipado para los Alpes, le venció una tormenta de nieve temprana.

¿PASTOR O CHAMÁN?
Otras interpretaciones son igualmente posibles. Una es que se trataba de un simple pastor. El análisis del musgo del cuerpo probó que venía de lado sur de los Alpes; es bastante posible que el hombre de los hielos fuera de Vinschgau, a sólo unos 20 km. justo al sur del lugar donde le llegó su fin. Según Pollen, murió a principios de otoño, lo que le convirtió quizás en víctima de la desventura: conducía su rebaño a los pastos de las tierras altas y en un estado no demasiado bueno de salud cuando una tormenta invernal impropia de la estación lo arrolló. Podría haber buscado refugio en el hoyo poco profundo donde fue encontrado, sólo para congelarse hasta la muerte.
No todo el mundo ha quedado satisfecho con estas explicaciones tan prosaicas, sin embargo, y algunos han argumentado que el hombre de los hielos era un chamán o un especialista en rituales. El equipo de caza incompleto, los tatuajes y la cuenta de mármol blanco perforada con borlas de piel han sido aducidos para reforzar la teoría. Los chamanes entran en íntima comunión con el mundo espitual, a menudo en lugares remotos, y esto podría explicar su viaje a las elevadas montañas. Ejemplos etnográficos indican que las piedras brillantes o pulidas a menudo se considera que tienen una importancia o poder especiales, aunque el cuarzo (más que el mármol) es el material más común. No se puede decir que las pruebas de que el hombre de los hielos era un chamán sean aplastantes, a pesar de que es una posibilidad difícil de descartar. La sola naturaleza del descubrimiento y las condiciones de conservación excepcionales no nos permiten comparar mucho. Si dispusiéramos de más pruebas no nos inclinaríamos tanto a atribuir al hombre de los hielos un estatus ritual o religioso o estaríamos más dispuestos a verlo como un típico miembro de una comunidad de la parte elevada de los Alpes de finales del cuarto milenio a. C., distinguido más por la suerte que le esperaba que por su estatus.

2 comentarios:

CALISTOR dijo...

Muy bien explicado Noelia, hay un documental sobre el, donde los de CSI se quedan en pañales.Los datos que sacan a la luz,solo por la ropa, las suposiciones viendo las armas que llevaba, en fin que no hay mayor magia que devolver a la luz la vida de una persona con 5000 años.

Noelia dijo...

No he visto ese documental, pero parece interesante, lo buscaré.

Feliz Navidad :)

:)) w-) :-j :D ;) :p :_( :) :( :X =(( :-o :-/ :-* :| :-T :] x( o% b-( :-L @X =)) :-? :-h I-)

Publicar un comentario

 
Ir Arriba
© 2009 Template Blogger design by: Noelia Gracias sobre todo a:El Blog de Pepe