jueves, 3 de diciembre de 2009

Catedrales mágicas de Inglaterra

Casi todas las catedrales y monasterios de Inglaterra se construyeron sobre "suelo sagrado", ya venerado como lugar de culto por los pobladores prehistóricos del reino insular. Si hoy queremos visitar las antiguas iglesias, en muchos casos no encontraremos más que ruinas en medio de parques asilvestrados. Entre las pocas construcciones que han resistido la decadencia del tiempo están las catedrales de Salisbury (Wiltshire) del siglo XIII y la de St. David (Gales), cuya edificación se inició alrededor de 1180.
La destrucción y desamortización de las propiedades eclesiásticas -y la consiguiente persecución de sacerdotes y monjes- tuvieron lugar durante el reinado de Enrique VIII (1491-1540), quien se rebeló contra el poderoso papa León X (1475-1521), el mismo que excomulgó al reformador Martín Lutero. Para no tener que someterse a la jurisdicción papal, el rey de Inglaterra fundó su propia iglesia, la anglicana, nombrándose él mismo jefe supremo de la misma.

LA LEGENDARIA CASA DE DIOS
La llanura en torno a la antaño floreciente ciudad de Sarum, junto al río Avon, que hoy forma parte del término municipal de Salisbury, es uno de los territorios más cargados de historia de Gran Bretaña. Poblado hace ya más de 7.500 años, apenas otro lugar de las islas británicas ha sido objeto de tanta planificación como New Sarum, que en el siglo XIII sustituyó a Old Sarum, situada tres kilómetros al norte. En el centro de ambas poblaciones había una iglesia. La vieja catedral se hallaba en un sitio húmedo y frío, donde según los testimonios escritos de los monjes pululaban también los espíritus de antiguos moradores.
Cuenta la leyenda que con ánimo de buscar un lugar adecuado para una nueva catedral, un arquero de Old Sarum disparó una flecha. En el lugar en que cayera el proyectil debía surgir el nuevo centro cristiano de Sarum. La flecha se clavó en un ciervo que se arrastró hasta un terreno de la Iglesia antes de caer muerto.
Los habitantes de Old Sarum siguieron a su obispo y construyeron sin interrupción, entre 1220 y 1258, justo en el sitio en que murió el ciervo, la catedral de St. Mary, una de las catedrales inglesas de estilo gótico temprano más nítido. Alrededor de St. Mary, y diseñada en la mesa de dibujo, surgió New Sarum. La construcción del templo, con su torre de 123 m. de altura (la más alta de Inglaterra), resultó muy costosa y solo pudo financiarse gracias a las manufacturas textiles de Salisbury, que en aquel entonces estaban en pleno auge.

ANTIGUOS TESOROS EN EL MISTERIO
La "catedral de un solo molde", como también llamaban a St. Mary en virtud de su génesis, tiene una doble nave transversal y un coro rectangular con una capilla mariana. En la biblioteca, construida en 1756, se conserva, además de un misal anglosajón, una de las cuatro copias de la Magna Carta, la Constitución inglesa.
La vieja catedral de Old Sarum fue derruida con el tiempo: sus piedras se utilizaron para construir la iglesia nueva y para reforzar un castillo normando que también había en Old Sarum, pero que acabó derrumbándose en el siglo XV. Los cimientos de la iglesia siguen existiendo actualmente.

LUGAR MÁGICO CRISTIANO EN ST. DAVID
La historia de la creación de la catedral de St. David en la población del mismo nombre, que desde comienzos de la Edad Media se considera la "ciudad sagrada de los galeses", es menos emocionante. En este lugar ofició y murió en el siglo VI el santo patrón David, de quien se dice que convirtió al cristianismo a los pobladores del sur de Gales.
La construcción de la catedral, que todavía está rodeada de algunos mehires singulares, comenzó por orden del obispo normando Peter de Leia, alrededor de 1180, con el propósito de proporcionar a los restos mortales de San David un digno lugar de reposo.
Muchas son las personas que perciben las catedrales de Salisbury y St. David como "lugares mágicos", un juicio que también corroboran los zahoríes. Bajo los cimientos de estas casas de Dios se ha detectado la presencia de vetas de agua, sobre todo en la zona de los altares y los púlpitos.
La orientación de ambas catedrales de acuerdo con las líneas de Ley, unas líneas de fuerza invisibles que recorren la Tierra, mirando hacia otros lugares místicos como Stonehenge, y su ubicación topográfica particular junto a la orilla de un río o sobre una colina, determinan su irradiación mágica.

EL MISTERIO DE NORWICH
Cuando se visita las iglesias inglesas se experimenta la magia de cada lugar, especialmente con motivo de las festividades eclesiásticas. Así, por ejemplo, la fiesta de Navidad en la catedral de Norwich (Norfolk) se escenifica como un misterio: a medianoche, un monje vestido de blanco y otro en su hábito negro encienden las primeras velas y, al término de la misa, el obispo sostiene encima de su cabeza un disco dorado que refleja un rayo de luz y lo envía al interior de la iglesia, con el cual pretende simbolizar el renacimiento de la luz.
No cabe ninguna duda de que el origen de esta tradición se remonta a una época prehistórica en que una nación desconocida por todos nosotros construyó una serie de círculos de piedras y también de montículos sepulcrales en los que en los días de solsticio se acostumbraban a celebral rituales similares.

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