jueves, 10 de diciembre de 2009

Bafomet, el ídolo secreto de los templarios

Los templarios representan hasta nuestros días una de las comunidades más controvertidas que jamás existieron. Alrededor de la Orden de los Caballeros Pobres de Cristo se han tejido y se siguen tejiendo historias, leyendas y rumores en tal cantidad que hoy en día los escritos sobre los templarios podrían llenar sin exagerar una importante biblioteca. Así y todo, esta orden, que durante dos siglos fue una fuerza determinante en la política mundial, no ha perdido ni un ápice de su fascinación.

EL JUICIO CONTRA LOS TEMPLARIOS
La Orden de los Caballeros Pobres de Cristo, como se llamaban oficialmente los templarios, se fundó en el año 1118 para vigilar los caminos de peregrinación a Jerusalén. Muy pronto se hizo con un poder inmenso, adquiriendo en Europa enormes posesiones de tierras, desde Inglaterra hasta Chipre, numerosos monasterios y castillos, y legendarios tesoros. Para hacerse con toda esta riqueza, Felipe el Hermoso, rey de Francia (1285-1314), hizo detener en el año 1307 a los templarios y acusarlos de herejía.
Un importante elemento acusatorio fue la denuncia de que los templarios adoraban a un misterioso ídolo, una cabeza de hombre barbudo. En el expediente del juicio que todavía se conserva se habla mucho de este ídolo. En varios pasajes recibe el nombre de "figura Baffometi" o simplemente Bafomet. Es posible que con este apelativo caprichoso se pretendiera establecer una asociación con "Mahomet" (Mohamed o Mahoma) para reforzar la acusación de que los templarios se habían acercado en Tierra Santa a la confesión musulmana. Pero ¿qué era en realidad el ídolo de los templarios? ¿A quién idolatraban realmente? Hasta hoy, los historiadores no se ponen de acuerdo sobre lo que se escondía detrás de Bafomet.

DECLARACIONES CONTRADICTORIAS
Un aspecto problemático a la hora de encasillar a Bafomet estriba en las diversas declaraciones de los hermanos procesados en los interrogatorios. Casi siempre se describe el ídolo como una cabeza de hombre barbudo que adoptaba diferentes formas. A veces parece tratarse de una estatua, algunos testigos pretenden haber visto grandes figuras, y otros afirman que el maestro de la iniciación sacaba la imagen del ídolo del bolsillo del abrigo en el momento oportuno de la ceremonia. Juan de Turno, el tesorero del templo de París, habla de una "cabeza de hombre barbudo", mientras que según el hermano Bartolomé Bochier el ídolo llevaba una capucha y una larga barba canosa. Podía ser de madera, metal o huesos. Algunas descripciones del ídolo templario adoptan formas grotescas: en un caso se habla de una "pequeña imagen de un león, seguramente de oro, que tiene aspecto de mujer". Abraham Bzovius, continuador de la historia eclesiástica iniciada por el cardenal Baronio, sabía que la cabeza tenía una cara pálida, "casi humana", y cabello negro rizado. También llegó a decirse que los templarios habían escondido esta horrible estatua en un hueco excavado bajo tierra.

PRUEBA FALSA
Por lo visto había varias copias de la cabeza, que se guardaban en diferentes capítulos de la orden. Algunas descripciones hacen pensar en una escultura, por ejemplo en un relicario en forma de cabeza adornado con piedras preciosas, parecido a los que solían fabricarse en la época. Algo así sospecharían los acusadores, porque encargaron a Guillaume Pidoye, el admnistrador real y custodio de las posesiones de los templarios, que buscara en el templo de París cabezas de madera o metálicas. Pasadas muchas semanas, el mandatario trajo un objeto dorado que tenía forma de cabeza de mujer. En su interior hallaron los huesos de un cráneo que estaban cosidos a un lienzo junto con un documento que decía: capud LVIII ("cabeza nº 58"). Por lo visto, Pidoye había traído de alguna iglesia un relicario en forma de cabeza, que quizá contenía una reliquia. Este tipo de relicarios eran en aquel entonces muy populares y se correspondían con el sentido estético de la época. Guillaume d'Arreblay, preceptor de Soissy y ex administrador tributario del rey, sostuvo, sin embargo, que ese no era el ídolo. La cabeza que se idolatraba en los capítulos de la orden tenía según él dos caras, llevaba barba y por lo demás tenía un aspecto terrible. Y señaló que además el ídolo había sido exhibido a menudo en las festividades y que sin duda lo reconocería.

DECLARACIONES DE LOS DIRIGENTES
Si el rito en torno a la cabeza era un culto secreto, cabía esperar que al menos los miembros de más alto rango de la orden pudieran facilitar información más precisa al respecto. Raul de Gisy, el preceptor de Champaña, afirmó que había visto el ídolo en siete capítulos y que se trataba de la temible figura de algún demonio, que en Francia se llama maufé. Cada vez que la veía le entraba tal miedo que se ponía a temblar.
Otro preceptor, Juan de Anisiaco, estaba sentado demasiado lejos, cuando presentaron el ídolo, para poder reconocer ningún detalle. Además, era casi medianoche y apenas una vela alumbraba la estancia. Uno tenía tanto miedo que no miraba, el otro pretende no haber visto nada porque, pese a ser un dirigente de la orden, estaba sentado en la última fila, y todos ellos sostienen, al igual que los miembros menores de la orden, que ignoran absolutamente la identidad del ídolo. Curiosamente, también las declaraciones de Hugo de Pairaud resultan a simple vista muy vagas. Y eso que Pairaud era, después de Jacques de Molay, el segundo mandamás de la orden, aunque, eso sí, evidentemente el más poderoso.
En el curso de los rituales iniciáticos, el propio Pairaud solía presentar rutinariamente el ídolo. De él cabría esperar una descripción que reflejara de modo concreto la naturaleza de la figura idolatrada. De hecho, su declaración del 9 de noviembre de 1307 es significativa. En el expediente procesal está escrito: "Preguntado por la cabeza mencionada más arriba, señala bajo juramento que la había visto, tocado y sostenido con las manos en un capítulo de Montpellier, y que él mismo y otros hermanos presentes la habían adorado. A la pregunta por su paradero, contesta que la había devuelto la hermano Pedro Alemaudin, el preceptor de Montpellier, pero que no sabe si los hombres del rey la encontrarían. Declara que dicha cabeza tenía cuatro pies, dos en el lado de la cara y otros dos detrás".

EL ÍDOLO Y LA "SÁBANA DE TURÍN"
La declaración de Pairaud habrá confundido a los inquisidores, pero contiene el dato decisivo de que los templarios adoraban en secreto al Jesucristo de la Sábana de Turín. Por lo visto se hicieron copias y estatuas que se idolatraban en diversos capítulos. Una de esas copias se ha encontrado por ejemplo en la iglesia templaria de Templecomb, en Inglaterra, donde adorna un entarimado. En ocasiones especiales se exhibía sin duda el original. Es posible que colocaran un tablón del tamaño de un hombre y tendieran la tela por encima, de modo que al dar la vuelta al tablón se veía la figura de un hombre derecho. De este modo, en la parte delantera, "en el lado de la cara", como declaró Pairaud, aparecían dos pies, y otros dos en el lado trasero. Varios hermanos declararon que el ídolo tenía dos caras, o que estaba "duplicado". Con ello se referían seguramente a la doble huella dejada en la tela. También la observación de que uno no podía reconocer nada porque estaba sentado demasiado lejos indica que se trataba de la mortaja de Turín. A cierta distancia no es posible reconocer la débil huella que aparece en la sábana. Si los templarios adoraban realmente al Jesucristo de la sábana, no está de más preguntarse por qué el asunto estuvo rodeado de tanto secreto y por qué no lo reconocían abiertamente. La comisión de investigación papal no podría objetar nada a esta costumbre, y los hermanos habrían tenido una oportunidad de salvar la piel. El silencio de los hermanos y la mistificación de los rituales templarios se explican por el hecho de que, si bien adoraban a Jesucristo, utilizaban una imagen del mismo muy distinta de la considerada ortodoxa. Su negativa a dar más detalles impidió que los inquisidores determinaran con mayor precisión la naturaleza de su herejía.

LOS TEMPLARIOS Y LA MORTAJA DE JESUCRISTO
En The Jesus Conspiracy, el investigador alemán Elmar R. Gruber demostró de qué modo los templarios se apoderaron de la reliquia de la mortaja de Jesucristo durante la cuarta cruzada tras la conquista de Constantinopla en el año 1204. Esta famosa tela, hoy en día conocida como la Sábana de Turín, conserva la huella que dejó el cuerpo desnudo de Jesucristo tras descenderlo de la cruz. La tela habría envuelto el supuesto cadáver de tal modo que en ella se ven claramente el lado delantero y el lado trasero de Jesucristo, junto con todas las heridas de las pasión. Los templarios quisieron apoderarse de la sábana porque para ellos era la demostración de que Jesucristo no había muerto en la cruz, sino que sobrevivió a la crucifixión. En su culto secreto adoraban a un Jesús a quien la cruz no pudo hacerle daño alguno. Por ello se dice que en sus ritos de iniciación pisoteaban la cruz y escupían sobre ella. Según Gruber, la mortaja era el centro de sus ceremonias secretas.

8 comentarios:

Katy dijo...

Apasionate la historia de la orden de los Templarios. Hay miles de leyendas como dices. De esta no había oído nada. He visto la copia de la la Sabana Santa y fotografías auténticas de la "Sinondone" como se la conoce, en una exposición y seminario sobre ella en la Universidad de Segovia.
Muy interesante.
Un abrazo

Noelia dijo...

Pues sí Katy, a mí también me parece una historia apasionante, y dará para muchos posts, porque es muy extensa. Y en cuanto a la Sábana Santa estoy segura de que todavía nos guarda muchos secretos.
Gracias por tu comentario :)

Felix Casanova Briceño dijo...

Noelia...

Excelente entrada. Soy un fanático devorador de libros sobre el medievo, y especialmente sobre los Caballeros de la Orden del Temple. Me gustó mucho. A propósito, sobre gustos los tuyos, que para eso es tu blog y mandas, pero casi queda mejor (para mi) el "leer más" fuera del cuadro. Disculpa la sugerencia.

Un fuerte abrazo.

Noelia dijo...

Felix, me alegro de que te guste la entrada. Y en cuanto a tu sugerencia, no tienes por qué disculparte, al contrario. Gracias por tu opinión. Finalmente he puesto el "leer más" dentro del cuadro, aunque quizá lo cambie más adelante, tampoco quedaba mal fuera.

Un abrazo :)

Felix Casanova Briceño dijo...

Noelia...

Pues dicen que de sabios es rectificar, y ahora que lo veo, queda mejor así...

Un abrazo.

Noelia dijo...

Pues nada, de momento así se queda :P

CALISTOR dijo...

Como me gusta entrar a este blog y respirar el olor a viejo, que ya se nota solo en la llegada,,

En estos 10 ultimos años, dudo que haya un tema mas explotado en novela historica, que la referencia a esta orden,

Os recomiendo la pelicula, ARN el templario, que digamos es como un Reino de los Cielos, pero algo mas fiel y donde se demuestra el carisma y respeto que emanaban estos caballeros, aunque el cine ha dejado a estos hombres nada bien y aun no haya nada digno de destacar, en comparacion a muchas novelas, de las cuales podria salir un buen film

Noelia dijo...

Gracias por tus palabras, Calistor :) Estoy totalmente de acuerdo contigo, el cine ha distorsionado la imagen que tenemos hoy en día de los templarios.
Y puestos a recomendar, para mí un libro indispensable para quien le guste este tema es el Codex Templi. No es una novela, así que realmente te tiene que gustar el tema, pero es un libro muy bueno en mi opinión.

Saludos ;)

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