lunes, 30 de noviembre de 2009

La estrella de Belén

"Después que Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes, llegaron a Jerusalén unos sabios procedentes de Oriente. "¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos?", preguntaron. "Vimos levantarse su estrella y hemos venido a adorarlo." [...] y sucedió que la estrella que habían visto levantarse iba delante de ellos hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de alegría." MATEO 2: 1-2, 9-10

Pocos antiguos misterios son tan controvertidos como la estrella de Belén que, según las creencias cristianas, anunció el nacimiento de Jesús de Nazaret como el Mesías. La descripción de la estrella en el Evangelio según san Mateo es breve. Se nos dice que una estrella "de Oriente" indicó a unos sabios o magos (médicos-astrólogos de Oriente Próximo) el camino para encontrar al Mesías en Judea. El rey Herodes de Judea los envió a Belén, el lugar de nacimiento profetizado del Mesías. Así, la estrella de los magos pasó a ser conocida como la estrella de Belén.
Algunos investigadores creen que no hubo tal estrella y que el relato puede tratarse de un mito utilizado sólo para transmitir el mensaje de que Jesús tuvo un nacimiento mesiánico. Sin embargo, mucha gente cree que el relato tiene un fundamento histórico. La búsqueda de esa estrella ha causado la aparición de numerosas teorías.
Determinar qué pudo haber atraído a los magos a Judea es difícil, ya que nadie conoce la fecha de nacimiento de Jesús. Los estudiosos de la Biblia creen que el 25 de diciembre no fue el día en que nació Jesús, sino que ese día los romanos celebraban el nacimiento del Sol Invencible, que los cristianos adoptaron en algún momento alrededor del año 354 d.C. Además, cuando Dionisio el Exiguo (h. 533 d.C.) numeró los años del calendario, calculó erróneamente el año de nacimiento de Jesús. La mayoría de estudiosos de la Biblia consideran que el nacimiento se produjo en el período temporal entre los años 8 y 4 a.C., porque Herodes murió a principios del año 4 a.C. y Jesús vino al mundo "en tiempos del rey Herodes".
Los investigadores han buscado de qué podía tratarse la misteriosa estrella que apareció en ese período, o sobre esas fechas, y han propuesto varios objetos celestiales posibles. Los cometas, llamados "estrellas melenudas" en la antigüedad, parecen factibles, ya que según se dice la estrella "iba delante" y después "se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño". Un cometa se mueve lentamente entre las estrellas, lo que podría explicar el movimiento de la estrella. Sin embargo, la aparición de un cometa era presagio de la muerte de un rey, no del nacimiento. Asimismo, la versión de Mateo dice que Herodes y el pueblo de Jerusalén no vieron la estrella, lo que significa que ésta no era muy visible.
Se puede argumentar lo mismo en contra de una nova, ya que todo el mundo se habría fijado en la aparición de una estrella nueva. En China se registró una nova en el año 5 a.C., pero no hay registros astrológicos occidentales que afirmen la aparición de una nueva estrella que anunciara el nacimiento de un rey.
La mayoría de teorías, ahora, proponen conjunciones planetarias notorias, pero en la época del nacimiento de Jesús había innumerables pasajes de planetas muy próximos. Estas agrupaciones planetarias visiblemente sorprendentes, sin embargo, no indicaban necesariamente el nacimiento de un rey. De hecho, la mayoría de condiciones astrológicas para nacimientos de la realeza (como para emperadores romanos) no tienen nada de espectacular según los criterios modernos. Que la estrella era un concepto astrológico oscuro lo subraya el hecho de que Herodes y el pueblo de Jerusalén no la vieran, ya que los judíos no practicaban la astrología de los magos.

LA PISTA DE UNA MONEDA ROMANA
Una nueva perspectiva sobre la naturaleza astrológica de la estrella llegó, cuando nadie lo esperaba, de una moneda romana emitida en Antioquía cerca de la fecha de nacimiento de Jesús. La moneda, de bronce, muestra un signo astrológico, el carnero de Aries, debajo de una estrella. La inscripción reza así: "del pueblo de la metrópoli de Antíoco". La Biblia de la astrología, el Tetrabiblos de Claudio Ptolomeo (h. 150), nos cuenta cómo Aries controla la actividad humana en Judea, Samaria, Idumea, Coele-Siria y Palestina (lugares que pertenecen todos al reino de Herodes). Es posible que la moneda conmemorara la incorporación, en el año 6, de Judea a la Siria romana, cuya capital era Antioquía. Es decir, la estrella encima del carnero simboliza el nuevo destino de Judea bajo el control de la romana Antioquía. Pero la importancia de la moneda recae en el hecho de que muestra que los astrólogos habrían visto en el carnero de Aries el nacimiento de un rey en Judea.
Las fuentes astrológicas no sólo nos dicen dónde vieron los astrólogos la llegada de un nuevo rey para los judíos, sino que también nos explican qué estrella anunciaba el nacimiento del rey. Y esta estrella regente era la de Zeus, concretamente el planeta Júpiter. El tiempo óptimo para que Júpiter concediera realezas era cuando el planeta se elevaba como un lucero del alba, que en términos astrológicos significa en Oriente.
Al examinar el marco temporal probable para el nacimiento de Jesús, descubrimos un día único y extraordinario. El 17 de abril del año 6 a.C. Júpiter emergió por el este en el signo de Aries. La Luna también estaba en Aries y se dirigía directamente a Júpiter, al que debió llegar a acercarse mucho. (Cálculos modernos revelan que la Luna ocultó a Júpiter). Además, el Sol estaba en Aries, donde estaba "exaltado", otra condición poderosa para el nacimiento de un rey. Incluso Saturno estaba presente, lo que presagiaba de manera increíble el nacimiento de un gran rey en Judea. Un astrólogo romano y cristiano, Firmico Materno (h. 334), citó estas mismas condiciones de Aries como indicadores del nacimiento de una persona "divina e inmortal".
Júpiter realizó algo más que atrajo a los magos. Este planeta abandonó Aries pero invirtió el sentido de su movimiento cuando se encontró entre las estrellas. Júpiter regresó a Aries donde se mantuvo estacionario durante varios días a finales del año 6 a.C. Los astrónomos modernos se refieren a la descripción de Mateo hablando de movimiento retrógrado: una ilusión óptica producida cuando la Tierra pasa a Júpiter en el sistema solar. La estación de Júpiter en Aries era otra indicación que parecía apuntar los grandes acontecimientos que se produjeron en Judea, que llenaron de alegría a los magos: creyeron que, en efecto, encontrarían al nuevo rey en Belén.

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