domingo, 29 de noviembre de 2009

El mito maya: ¿se acabará el mundo en el 2012?

"Entonces el hombre fue castigado por el Corazón del Cielo. Cayó un gran diluvio de resina y brea del cielo que los acabó y consumió y viniendo el pájaro Xecotcovach, les sacó los ojos; otro que se llamaba Camalotz les cortó la cabeza." POPOL VUH, SIGLO XVI


En diciembre del año 2012, la raza actual de seres humanos debe desaparecer de la faz de la tierra en un cataclismo espantoso que, a juzgar por la última destrucción producida por un incendio, inundación o plaga de demonios, llegará de una forma terrible e inesperada. Por lo menos eso es lo que podemos esperar cuando entremos en la cuenta atrás final del antiguo calendario maya. Por ejemplo, el 23 de ese mes fatídico marcará el fin de 13 Baktuns del ciclo de cómputo largo, completando un tramo de 1.872.000 días que empezó con el último acontecimiento semejante en el año 3114 a.C. Pero ¿qué sabemos realmente sobre este complicado sistema y qué pensaban los mayas que pasaría en el año 2012?
Los mayas creían en un universo cíclico, uno que había experimentado creaciones y aniquilaciones recurrentes. La mejor fuente de estas ideas es el Popol Vuh (o Libro del Consejo), una epopeya mitológica producida por los indios quiché del altiplano de Guatemala, probablemente a finales del siglo XVI (aunque tal vez se basaba en un escrito original en jeroglíficos). Empieza con la separación del cielo y la tierra, que lleva las primeras luces al mundo. A continuación, describe cómo los dioses creadores intentan poblarlo con el género humano. Su primer intento produce los animales de la tierra, pero como no pueden hablar ni alabar a sus creadores son considerados un fracaso y desterrados a los bosques. En el segundo, intentan formar a los seres humanos del barro, pero farfullan de forma ininteligible y sus cuerpos empiezan a deshacerse. Los dioses, indignados, los desintegran. En la tercera creación, los humanos son formados de madera, pero no tienen alma y se olvidan de sus creadores. Para destruirlos, los dioses no sólo envían la inundación, el incendio y los demonios que hemos mencionado, sino que también hacen que los utensilios de cocina se levanten contra ellos y les aplasten la cara con piedras. Finalmente, los dioses prueban el maíz como materia para dar la vida y nacen los seres humanos de hoy en día.
Podemos reconocer gran parte del gran mito del Popol Vuh en el arte del punto álgido de la civilización maya, el período clásico (250-909), pero es evidente que contiene ideas mucho más antiguas. Si los mayas clásicos creían en un universo cíclico, entonces su medición del tiempo (tanto el génesis como el apocalipsis) debía estar codificada en el calendario de cómputo largo. Nadie sabe exactamente dónde o cuándo fue inventado este sistema, pero la fecha contemporánea más antigua que tenemos es sólo el año 32 a.C. Las fechas de cómputo largo están escritas en una notación quíntuple, que funciona principalmente en una base de 20, a diferencia de la nuestra que es de 10. El valor más elevado era normalmente el Baktun (una unidad de 144.000 días), pero sabemos que había 19 superiores, que raramente se expresaban, todos fijados con el coeficiente 13. El cómputo largo entero era así una escala inimaginable, que englobaba muchos trillones de años (muchos más de lo que ha existido nuestro propio universo).
Avances en el desciframiento del alfabeto maya dan la oportunidad de conocer un poco los acontecimientos de la última fecha 13 Baktun, en el año 3114 a.C. Éstos se centran no en la destrucción, sino en la creación: hay una "ordenación" de dioses, la formación de un "hogar" central y una "colocación de piedras". Como no existió un año cero real, las inscripciones hablan también de episodios míticos muy anteriores al 3114 a.C. Asimismo, los mayas calculaban las fechas del futuro y preveían un universo real para el 4772 d.C. Así, puede que no tenga sentido el hecho de que el 2012 represente el "fin de los tiempos".
Únicamente una inscripción, encontrada en el emplazamiento de Tortuguero, describe proféticamente el final del 13 Baktun en el año 2012. Lamentablemente, está dañada y es legible sólo parcialmente. Hace referencia a b'olon okte', el nombre de un dios maya conocido, que aquí aparece con el término prefijado yem (que desciende). Esto recuerda bastante a la imagen del dios que se zambulle que se hizo tan popular en el arte maya en la época posclásica (909-1697).
Como sabemos, el sistema de cómputo largo no sobrevivió para ver más de una fracción de su visión vasta y abierta. La última fecha propiamente dicha fue grabada en Tonina (México) en el año 909. El siglo anterior había visto cómo una crisis social, ecológica y demográfica barría la región y ponía fin a la civilización clásica. Pero este desastre parece insignificante si se compara con los acontecimientos del siglo XVI. La invasión de los europeos se convertiría en una sentencia de muerte para numerosos mayas, al igual que para los indígenas de todas las Américas. Fueron diezmados por las enfermedades, se les impuso una nueva religión so pena de tortura y ejecución, y su saber tradicional fue erradicado: una catástrofe digna de la antigua profecía.

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